La detención de Treviño se logró "sin disparar ni un solo tiro, con mucha precisión, un trabajo de inteligencia muy puntual y la participación de todas las autoridades", dijo, en una conferencia de prensa, Rodrigo Medina, gobernador de Nuevo León.
El "Z-42" fue capturado la madrugada de ayer por elementos de la Policía Federal y del Ejército en San Pedro Garza García, uno de los municipios más ricos de México, situado en la zona metropolitana de Monterrey (Nuevo León).
El capo, de 41 años, habría asumido el liderazgo del cartel de Los Zetas tras la captura en julio de 2013 de su hermano Miguel Ángel Treviño, alias "Z-40", uno de los líderes narcos más temidos en la llamada "guerra al narcotráfico" en México. De acuerdo con las autoridades mexicanas, se inició en las actividades criminales en EE.UU. vendiendo drogas a pequeña escala y robando junto con sus hermanos Miguel Ángel, José y Alejandro, hasta que en la década de los años 90 ingresaron a Los Zetas.
Su arresto llegó poco después de otro gran golpe a los grupos del crimen organizado: la captura la madrugada del viernes pasado de Servando Gómez, "La Tuta", jefe del cartel Los Caballeros Templarios del estado de Michoacán, el capo más buscado del país hasta ese momento.
Aunque Los Zetas se encuentran actualmente debilitados, la fiscalía mexicana ofrecía por el "Z-42" cerca de 2 millones de dólares y Estados Unidos otros 5 millones de dólares. "Con Omar Treviño cayó el último de los líderes sólidos de Los Zetas, aunque el problema grande ahora es que si se dividen en grupos esto puede llevar a más violencia por la competencia interna entre ellos", advirtió ayer Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales del Departamento Estadounidense Antidrogas (DEA).
Exsicario del cartel del Golfo, Treviño fue un narco despiadado que se jactaba de haber asesinado él mismo a unas 1.000 personas. Una de las mayores atrocidades que se les atribuyen a Los Zetas es la matanza de 72 migrantes centroamericanos en un rancho de San Fernando (Tamaulipas) en 2010. Los Zetas, creados a finales de la década de 1990 por el entonces líder del cartel del Golfo, Osiel Cárdenas, fueron inicialmente un selecto grupo de sicarios formado por militares de elite desertores.
El grupo, que estuvo al servicio del cartel del Golfo y se inspiró en crueles prácticas de los Kaibiles guatemaltecos, se expandió desde el noreste hasta la frontera sur de México sembrando el terror a base de decapitar, mutilar y colgar a sus víctimas en puentes.
Alrededor de 2010, rompieron relaciones con el cartel del Golfo y desataron una batalla a sangre y fuego en sus territorios para controlar el tráfico de drogas, de migrantes, robo de gasolina y otras actividades delictivas.
Desde su llegada al poder en diciembre de 2012, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto descabezó a los principales carteles de México, aunque los expertos advierten que esto generó la eclosión de grupos delictivos más pequeños dedicados a crímenes que afectan más a la población, como extorsiones o secuestros.
| Agencias EFE, DPA y ANSA |


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