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MI, la variable de Scioli para una boleta pseudo K
• INSAURRALDE REGRESA AL PLANETA K CON APOYO A POSTULACIÓN DEL GOBERNADOR
Martín Insaurralde, Daniel Scioli, Diego Bossio y Fernando Espinoza
Daniel Scioli se puso de pie, caminó hasta Martín Insaurralde y lo abrazó. "Yo sabía que no me equivocaba con vos", habló el gobernador al oído del lomense.
La escena, con ese instante casi emotivo, ocurrió a principios de la semana y anticipó, en secreto, lo que Insaurralde blanqueó el sábado a través de Twitter: que luego de zigzaguear entre el peronismo K y el PJ díscolo de Sergio Massa, finalmente decidió mostrar sus cartas y respaldar la aventura presidencial de Scioli.
Con un texto de 150 palabras, el lomense trató de sepultar un año y medio de devaneos que le valieron la furia ultra K y el deterioro en sus indicadores políticos. En su laberinto, la imagen de MI se dañó y su intención de voto se desplomó.
Así y todo, en la mayoría de las encuestas el lomense todavía encabeza, aunque con muy justo, las preferencias entre los anotados a la sucesión de Scioli, pero está muy lejos de los valores que ostentaba un año atrás. Bracea, ahora, con Diego Bossio de ANSES mientras que, recién bajado a la provincia, Julián Domínguez, medido como "candidato de Cristina", empezó a trepar.
Además de ser otro sablazo contra Massa -el tigrense pasó del caos que significaba administrar su expansión nacional a la urgencia de evitar fugas y éxodos- la maniobra de Insaurralde de anunciar su respaldo a Scioli tiene efectos en varios frentes: Veamos:
• MI, que en todo este tiempo se quejó que el peronismo no lo elegía como "candidato a gobernador" a pesar de ser el más competitivo, decidió jugar un pleno al postulante presidencial que, entiende, es el más competitivo para garantizar la continuidad del FpV. Asumió, quizá demasiado tarde, que no podía exigir que los demás salgan a respaldarlo si él mismo no decidía si jugar por dentro o por fuera del peronismo K.
• Scioli, en persona, intervino cada vez que Insaurralde estuvo a punto de migrar a los brazos de Massa. El sciolismo puede decir, como dice, que gracias al gobernador, MI no está encerrado como otros caciques en el Frente Renovador disputando entre cinco una postulación a gobernador de un presidencial que quedó, con la foto de estas horas, relegado en la disputa por la butaca que dejará libre Cristina de Kirchner, detrás de los dos bloques hoy mayoritarios: el universo K y el pacto PRO-UCR que capitaliza Mauricio Macri.
• MI, que no le pidió a Scioli que se exprese a favor de su candidatura a gobernador, se convierte ahora en una carta del gobernador, candidato en la interna kirchnerista porque mientras sectores ultra K avisan que los preferidos de Cristina serían Florencio Randazzo con Julián Domínguez como candidato bonaerense, Scioli tiene para poner en el casillero provincial a la figura con mayor conocimiento e intención de voto. "En la lista K, los más K, en la lista peronista los más competitivos" sintetizó un operador del PJ. Es, a priori, la hipótesis de máxima para MI porque si las boletas pasan por el tamiz exclusivo y excluyente de la Presidente, abundan las voces que anticipan que "Cristina no se va a equivocar dos veces" con referencia a volver a convertir a Insaurralde en candidato.
• Para Insaurralde es una apuesta a la defensiva porque, de mínima, se instala en la zona de influencia del oficialismo para pelear -hoy sin oposición poderosa- su continuidad en Lomas, tal como le propuse hace semanas Alejandro Granados, que decidió apadrinar su regreso al PJ y le dijo: "Quedate acá, ganá Lomas y después ves".
• Se anima, de todos modos, a un movimiento que trafica cierto desafío porque hay una regla básica en el oficialismo que consiste en no tomar posición entre los candidatos presidenciales hasta tanto Cristina de Kirchner no dé una señal de bendición de alguno o de competencia abierta entre Scioli y Randazzo, hoy los principales contrincantes. Insaurralde, sin embargo se posicionó abiertamente detrás de Scioli en una línea más explicita de lo que, horas antes, hizo Fernando Espinoza cuando habló de que Cristina debe ser "Lula" Da Silva y Scioli "su Dilma" Rousseff, en el sentido de ser el heredado promovido hacia un futuro con doble comando: un presidente y una jefa política.
• El rasgo más K de Insaurralde fue rememorar un eslogan de su campaña a diputado del FpV que perdió con Massa donde invitaba a "no empezar todo de nuevo". Retomó aquella frase para plantear a Scioli como es "el presidente que necesita el país para la etapa que viene. Que no es empezar todo de nuevo".


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