Maya Tapas&Grill, el restorán ubicado en pleno Miami que hace furor con sus platos argentinos gracias a que el cliente puede pagar en pesos.
Parafraseando un famoso eslogan, podríamos decir que un pasaje a Miami cuesta u$s 900, un trago en Crandon Park Beach sale u$s 15, pero comer en un restó argentino en pleno corazón de Miami y pagar en pesos no tiene precio. O sí, tiene precio de un dólar a $ 4,80. Ésa es la novedosa estrategia que adoptó la cadena Maya Tapas&Grill, que acepta que el cliente cancele su cuenta con la moneda argentina al tipo de cambio oficial y así evitar el uso del billete verde cash o el pago de un 15% extra por el uso de tarjeta de débito o crédito.
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«La idea surgió viendo en los diarios que Uruguay y principalmente Punta del Este estaba adoptando medidas para no perder al turista argentino. Ahí decidimos lanzar esta iniciativa en la que el argentino se tiene que olvidar de conseguir dólares ya que acá no los va a necesitar», comenta Alejandro Maya, marplatense y dueño de esta cadena que nació a mediados de 2007.
Con el tiempo sus locales se impusieron como referentes tanto para el paladar norteamericano como para el del argentino. Uno está ubicado en Lincoln road, la peatonal más importante de Miami y algo así como un shopping a cielo abierto, y el otro en la famosa Ocean Drive, a pocas cuadras de la mansión Versace. Sus platos fuertes son las empanadas de carne, la entraña, el ojo de bife y al asado de tira que custodia todas las noche Pablo, el chef argentino del restorán.
Lo primero que preguntan los clientes es «dónde está la trampa», pero su dueño les asegura que no hay sobreprecio ya que los precios son similares a los de los locales de la zona. Un plato promedio cuesta unos u$s 24 por persona o, mejor dicho, unos $ 115. Por ejemplo, una entrada con chorizo sale $ 43, un bife de chorizo con guarnición, $ 130, o una langosta con risotto de mar para compartir (plato más típico en Miami) se paga unos $ 192. «La gente se vuelve loca y cuando se da cuenta de que no hay engaño, lo disfruta porque siente que está haciendo negocio», asegura Maya.
Pero obviamente, tiene su riesgo cobrar en pesos principalmente porque las cuentas en Estados Unidos son completamente en dólares y los costos son en esa moneda. Es más, por ejemplo, el ticket tiene dos ítems inamovibles que son la propina (un 10% del monto consumido) y el tax (impuesto), que también pueden pagarse en pesos, y los dueños se encargan de abonarlos al fisco y a los mozos en el billete verde.
Al explicar cómo es la ecuación, Maya es claro. «Seguro hay un dinero que no ganamos, pero nosotros lo tomamos como una inversión en marketing directo. Hoy por suerte nuestros restoranes trabajan a pleno y podemos destinar una parte para publicitarnos y también llegar al turista argentino».
Si bien asegura no tener orientación política, Maya también da una explicación más nac&pop a la medida. «Hoy el Gobierno argentino se preocupa porque no se vayan los dólares de la Argentina y me parece bien. Creo que esta medida permite justamente que el turista argentino pueda comer en Miami y no tenga que comprar dólares oficiales o recurrir al mercado negro».
La historia de Maya es particular. A principios de 2002, en plena tormenta de crisis pos De la Rúa, viajó a Miami. En Mar del Plata tenía un bar que decidió cerrar y probar suerte en EE.UU. Como muchos argentinos, trabajó de lo que pudo. Bares, un hotel, un estacionamiento, negocios de ropa figuran en su currículum, hasta que llegó al rubro inmobiliario. Ahí decidió abrir su propio emprendimiento de bienes raíces junto a su padre. En los primeros años le fue bien, pero para 2007, cuando la crisis de las hipotecas subprime hizo estallar la burbuja inmobiliaria, Maya perdió todo. O mejor dicho casi todo, ya que con lo que le quedaba decidió comprar una sandwichería venida abajo en Lincoln road sumando al negocio a su padre, su madre y dos hermanos. Y de ahí no paró de crecer.
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