28 de enero 2013 - 00:00

MIDEM: Otro gigante disputa el liderazgo en música digital

Cannes - Aunque en muchos países hablar de suscripciones para escucha de música sin descarga parece sinónimo de Spotify, es otra la empresa que presume de ostentar el liderazgo mundial, Deezer, que estos días desembarca en medio mundo, con una ambiciosa apuesta para rascar otro trozo del pastel.

«No tenemos tiempo de mirar hacia lo que hace Spotify», declara su director general, Axel Dauchez, en una entrevista en el Mercado Internacional del Disco y de la Edición Musical (MIDEM), en Cannes, y a unos pocos días de la presentación de su nueva estrategia: proveer por primera vez su servicio gratis durante un año entero en 160 países.

Para esta osada operación en tiempos de crisis, que mira especialmente a Latinoamérica y Oriente Medio, han aprovechado sus últimos años de beneficios y una inyección extra de 130 millones de dólares que les permitirá operar en más de 180 países, toda vez que la actividad de Spotify se limita a algo menos de dos decenas (aunque entre ellos se incluya el complicado y codiciado EE.UU., en el que Deezer aún no ha entrado).

Su compañía, cuenta, ha estudiado las especificidades de cada territorio. Reconoce que el objetivo final es fidelizar al público y convencerlo de que se quede y se pase a la modalidad de pago, algo que, según sus estudios, hace un 70 por ciento de los que prueban Deezer. En menos de 6 años de vida, este servicio ha conseguido ya 26 millones de usuarios, de los que 3 millones pagan por el servicio. La prueba de fuego, entonces, es convencerlos de que lo prueben, abandonando su fidelidad hacia Spotify. «Si lo único que quieren es un reproductor con 20 millones de canciones, no tengo nada que decirles, pero si lo que quieren es disfrutar más de la música y ampliar sus horizontes, que usen Deezer», recomienda Dauchez. Se jacta por ejemplo de las 50 personas «en el terreno» que escuchan una media de 250 álbumes a la semana para seleccionar en cada país «lo mejor de lo mejor, incluida la producción independiente». Su premisa de la globalidad musical pasa por la siguiente idea: «ser más locales, pero muy cercanos los unos de los otros». «Pensamos que si conseguimos llevar al resto del mundo incluso las creaciones de un pequeño país, cambiaremos las reglas de la industria musical», dice sobre una de sus grandes ambiciones, que les ha llevado a firmar acuerdos por ejemplo con artistas de Costa de Marfil.

Su otro gran compromiso pasa por relanzar el valor de la música que, en su opinión, se ha perdido por la facilidad con la que se accede a ella. Así, en su nuevo servicio se incluyen herramientas como «D4A» para acercar a artistas y seguidores, permitiendo que los primeros sigan en tiempo real el recorrido y audiencia de su música por todo el mundo, además de subir piezas a la nube para el disfrute de los segundos, como rarezas, maquetas o temas en vivo.

Además, adoptando la terminología de Twitter, los oyentes dispondrán de una especie de «trending songs», esto es, los temas más escuchados en cada momento por usuarios de todo el mundo, y descubrirán así nueva música, algo que para Dauchez resulta vital.

Las previsiones que manejan sobre su área de negocio no pueden ser más halagüeñas. Se espera que este tipo de servicios de suscripción musical recauden en 2015 unos 2.200 millones de dólares, cuatro veces más que su recaudación en 2011 (que fue de 532 millones de dólares). «No sé cómo será el futuro respecto a servicios como el nuestro, cómo evolucionarán, pero sí estoy seguro de que las ventas físicas seguirán cayendo y de que las descargas digitales también lo harán en algún momento, porque una vez que disfrutas la escucha ilimitada, no se vuelve a esos sistemas», augura.

Agencia EFE

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