Conmemorando el nacimiento de George Washington, Wall Street tuvo ayer su tercer feriado del año. No vaya entonces a confundir amigo lector la suba del 0,79% (a 16.154,39 puntos) que le adjudican algunos medios al Promedio Industrial, con lo ocurrido en el primer día de esta semana. En la nota del viernes deslizamos algunos de los temores que existen sobre la posibilidad que hayamos pasado de un mercado sobrevendido a uno sobrecomprado en las últimas dos semanas (la noticia favorita para justificar esto fue la declaración de Janet Yellen ante los Diputados, que fue una "no noticia", ya que realmente no aportó nada que no se esperara o supiera). Es cierto que los grandes indicadores bursátiles están muy cerca de romper sus máximos históricos, pero hay distintos factores que no permiten estar enteramente confiados. A los mencionados la semana pasada podemos agregar el comportamiento de los "commodities básicos" (cobre, zinc, estaño, carbón, etc.) que normalmente suelen acompañar los rallies de las acciones, cosa que extrañamente esta vez no está aconteciendo (los metales preciosos y el petróleo). Es cierto que el conjunto de las principales materias primas ha trepado casi un 4% en lo que va del año, pero si sustraemos el efecto del oro (junto al de otros metales preciosos) y/o el petróleo, el saldo es negativo; de hecho medidos por el índice Dow Jones/UBS el universo de los commodities está un 14% debajo de su valor promedio desde 1991 y apenas un 28% por encima del mínimo de 2009 (ante el cual el Dow trepa un 147%; el petróleo 91% y el oro 85%; el dólar está un 11% debajo del máximo de aquel año). No discutimos que las acciones podrían estar a punto de continuar el rally de 2013 (ni idea si será así o no), pero hasta ahora, a la fiesta le falta una pata.
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