21 de junio 2013 - 00:00

Mirando con espanto

Mirando con espanto
Lo bueno, de ayer y de hoy, es que el Merval se quedó a resguardo y evitó participar de una onda bajista que rasuró -a casi todos los índices globales- con alarmante entusiasmo. Lo malo, que en un momento de debilidades locales, acaso el lunes el Merval deba "pagar" -todo junto- lo que les suceda a los demás, en estas dos ruedas.

Con el foco centralizado en manifestaciones de la Fed, Bernanke como vocero, resultó su mensaje menos ambiguo de lo que fue su estilo. Y por más que el Fondo Monetario haya salido a pedir precisiones (no se sabe qué es lo que no entendieron), leímos la reflexión de un operador del Norte, tras la dura caída de ayer, que ejemplifica bien lo sucedido. Dijo este hombre: "Bernanke fue bastante claro, pero los operadores esperaban que hubiera sido más confuso". Y visto lo ocurrido, a partir de un Dow Jones cayendo el 2,3%, con todos los de Europa inclusive aumentando el porcentual a más de un 3%, sumado al derrape del oro -un 6,4%- y al precio del petróleo (con baja del 3%), quedó claramente expuesto que el no poder seguir viviendo del "dinero fácil", y de condiciones permanentes comenzó a quitarles a los mercados toda la sobrecapa de valorizaciones provocadas por un único motivo: la plena liquidez y el dinero sin costo. El mensaje de la Fed se constituyó en un tabique divisorio en el curso del ejercicio, justamente llegados a mitad del mismo. Lo que derive para la segunda mitad es lo que genera notable preocupación, y ayer se vio una literal "corrida" en activos que estaban viviendo todos del mismo argumento. El Merval seguirá hoy mirando desde afuera, aunque con los ojos muy dilatados, entre el asombro y el espanto. El lunes será tierra movediza. La Bolsa, con casco.

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