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Misión imposible (financiera): rendimiento supere inflación
Ni siquiera un bono griego permite ganarles a precios. Agotamiento en sector inmobiliario

En el caso del tradicional plazo fijo en pesos, se están ofreciendo tasas anuales del 9% al 10%, por lo que el ahorrista se queda a mitad de camino. Aquellos que quieran apostar a la inflación tienen la opción del depósito ajustable por CER, que brinda un retorno de inflación oficial más un margen de 2 o 3 puntos anuales, de modo que alcanzaría rendimientos del 13% al 14% anual. Vale tener en cuenta que en esta opción hay que dejar estacionado el dinero por lo menos un año. Ni que hablar de la alternativa de un plazo fijo en dólares que ofrece tasas inferiores al 1% anual.
Si bien se espera cierto repunte de las tasas, no sólo impulsadas por las subas externas, la política oficial garantiza que durante el período preelectoral las mantendrán en línea con rendimientos negativos.
Dentro de este segmento de opciones también están los bonos del Banco Central como las Lebac a tasa fija o las Nobac que ajustan por tasa Badlar. Pero los rendimientos prometidos no llegan a superar el 15% anual. Los Bocan 14 y 15, que ajustan por Badlar, rinden el 17%.
Para los amantes de los títulos públicos, el menú de los indexados ya no da una cobertura eficiente, tanto en el tramo de mediano como de largo plazo. Ninguno logra ni empatar a la inflación.
En cuanto a las emisiones de bonos privados, los rendimientos que están siendo pactados en las últimas colocaciones de ON muestran retornos del 5% en dólares a un año y medio y de Badlar más un 3% para las nominadas en pesos. Rendimientos similares se están dando en fideicomisos financieros.
Sólo sacar la grande apostando a alguna acción que pegue un salto abrupto como resultado de una adquisición o un cambio de reglas que le resulte significativamente beneficioso, como un aumento de tarifas para las compañías de servicios públicos, podría llevar a que un inversor le pueda ganar a la inflación.
Algo parecido a lo que vivieron los que invirtieron en los cupones ligados al PBI el año pasado. Los ladrillos siguen siendo un refugio, pero los precios actuales de los inmuebles reflejan cierto agotamiento del ciclo alcista.
Claro que siempre está el recurso de apostar a los metales, aunque ya han descontado todos los impactos de las sublevaciones y guerras en el norte de África y Medio Oriente, más la crisis de la deuda de la periferia europea. Pero no puede soslayarse la aparición de otro cisne negro como el terremoto y tsunami japonés de comienzos de año u otra guerra global que lleve a una nueva escalada del oro.


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