5 de noviembre 2015 - 00:00

Mitos del tipo de cambio e industria

Mitos del tipo de cambio e industria
 El próximo Gobierno, sea cual sea, va a devaluar. Algunos buscan disimular el impacto mediático hablando de sinceramiento del tipo de cambio o corrección. Otros niegan frente a los micrófonos que se vaya a tocar el precio del dólar pero en privado dicen lo contrario. Los mismos que la niegan acusan a los que la disimulan de buscar favorecer a los exportadores en perjuicio de la industria nacional. Nada está más lejos de la realidad.

La teoría económica dice que una devaluación del tipo real de cambio provoca una expansión del sector productor de bienes transables. Bienes transables son aquellos bienes que exportamos (como la soja) pero también son los bienes que importamos (manufacturas de origen industrial). La teoría y los datos no siempre coinciden, pero éste no es el caso. Como podemos observar en el gráfico, existe una clara relación entre el tipo de cambio real multilateral y la tasa de crecimiento en el estimador mensual industrial (EMI). La industria creció entre 2002 y 2011 gracias a la devaluación del peso, la cual provocó una fuerte suba del tipo real de cambio que fue heredada (junto con Lavagna como ministro de Economía) por Néstor Kirchner. Lamentablemente, el relato borró esa parte de la historia y solamente adoptó como propia la fuerte suba en la actividad industrial. Sin embargo, uno puede recurrir a los datos duros y comprobar que el EMI tocó fondo en marzo de 2002, en junio ya crecía al 11% anual y en noviembre del mismo año al 20%.

Si separamos el EMI en sus componentes principales podemos observar que entre marzo de 2002 y marzo de 2011 (el cepo al dólar instalado a fines de dicho año marca el comienzo del dólar barato) todos los bloques mostraron altas tasas de crecimiento con la industria automotriz creciendo al 23,5% anual en promedio durante 9 años. Entre marzo 2011 y 2015, cuando reinó el atraso cambiario, la actividad industrial revirtió la tendencia de los años previos. En el agregado pasó de crecer al 9% anual a caer al 1% anual. La producción automotriz se redujo al 6% anual. Los únicos sectores que lograron mantenerse a flote fueron la refinación de petróleo, la elaboración de productos químicos y los derivados de los minerales no metálicos (cemento, yeso, cal, etc.). Si es que existe a un grupo formado por los beneficiados por una eventual devaluación, deberíamos incluir a la industria entre ellos.

(*) Director Departamento de Economía, UCEMA

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