26 de agosto 2013 - 00:00

Modelo de dulzura y afinación

Modelo de dulzura y afinación
Cadapaju. Terra da Inocência. Adriana Ríos. Untref Sonoro/Untrefon 12.

Conocimos a Adriana Ríos de la mano del flautista Alejandro Santos, de quien fue pareja durante mucho tiempo. Pero esta carioca que vivió un tiempo en Nueva York y que vive desde hace 20 años en nuestro país, hace rato que está para solista; y su historia da cuenta de eso. Se formó en una universidad de Virginia. Es, además de cantante, flautista y percusionista. Se especializó en la bossa nova y otras músicas brasileñas, y con ellas recorrió muchos países. Estuvo cerca de figuras como Tom Jobim, Paquito D'Rivera, Luis Bonfa o Romero Lubambo. En el 91 llegó a Buenos Aires, y aquí sus relaciones musicales se produjeron con Ricardo Lew, Alejandro Herrera, Ricardo Nolé, Jorge Cutelo, Agustín Pereyra Lucena o el citado Santos.

Este álbum que acaba de presentar formalmente en Buenos Aires -y seguramente seguirá mostrándolo en clubes de música del país- reúne una serie de once canciones escritas por ella misma, algunas en colaboración con el argentino Pereyra Lucena o con los brasileños Roberto Menescal y Felipe Radicetti, quien fue además el arreglador y director de su disco. Son piezas que van de lo brasileño a la canción urbana en castellano, de la balada a la bossa nova, de los ritmos más ligados a lo afro a las melodías interpretadas con prolijidad occidental.

Adriana Ríos canta con una dulzura y una afinación que son de por sí méritos centrales de este CD. Pero no se puede sino dedicarle un párrafo al el impresionante listado de músicos que se sumaron al proyecto, tanto de nuestro país como de Brasil y Uruguay. Hay que mencionar entonces a Daniel Maza, Rodrigo Aberastegui, el Mono Izarrualde, Pereyra Lucena, Juan Cruz de Urquiza, Fernando Martínez, Norma Iovino, Alfredo de Souza, Paulinho Nunnes y, por supuesto, el director Radicetti, entre unos cuantos más.

Ricardo Salton

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