20 de enero 2009 - 00:00

Molina se quejó por la falta de respuesta de Cristina

Cristina de Kirchner saluda frente a la estatua que recuerda a José Martí. Como se anticipó, no hubo lugar para disidentes al régimen en la agenda presidencial.
Cristina de Kirchner saluda frente a la estatua que recuerda a José Martí. Como se anticipó, no hubo lugar para disidentes al régimen en la agenda presidencial.
La médica cubana Hilda Molina y varios opositores cubanos que habían solicitado entrevistarse con Cristina de Kirchner dieron ayer por descartada cualquier posibilidad de reunirse con la Presidente en La Habana.
Molina declaró durante todo el día por radios argentinas que no había recibido ninguna respuesta a la carta que envió para pedir una conversación de «dos minutos» con la Presidente y reconoció que no tenía esperanzas de reunirse con ella, ni de que su caso se vaya a resolver, por lo «renuente» que se ha mostrado el Gobierno cubano.
«Tal vez esté actuando con prudencia y piense como política. No quiero pensar que no le interesa el tema. Son los primeros Gobiernos que se ocupan de este caso», dijo la neuróloga refiriéndose al matrimonio Kirchner.
Molina explicó que ella había pedido sólo «dos minutos» con Cristina de Kirchner durante su visita a Cuba, aunque subrayó que el objetivo fundamental de la carta fue que intercediera ante el presidente cubano, el general Raúl Castro, para que le permita ver a sus nietos: «Yo aclaré siempre que el día 16 de diciembre envíe una carta a la embajada donde esencialmente le pedía que en sus conversaciones con Raúl o Fidel les pidiera por mis nietos argentinos, que me permitieran ir y venir, visitarlos cada cierto tiempo», dijo.
«Al final de la carta, lo que le pido es que si tiene un tiempo y lo considera oportuno, me permitiera en un segundo hablarle de mis nietos, pero nunca pedí una audiencia ni tuve interés en eso», aclaró. Por otra parte, opinó que el hecho de que la Presidente converse sobre su caso con el presidente cubano no es razón para «enturbiar» las relaciones de los dos países.
«Si ella, como madre, dama que es, le habla así a Raúl Castro, de esos dos niñitos que tienen a la abuela viva y no muerta, tal vez el general Castro no me deje salir, pero por lo menos molestarse con el Gobierno argentino yo no creo que suceda», dijo. No fue la única disidente cubana en protestar: «Me parece una cosa que no tiene mucho sentido. Una persona que se ha pronunciado en la Argentina contra demandas del totalitarismo y abusos de allí, aquí llega, conoce que las cárceles están llenas y que hay personas que también son perseguidas por defender sus ideas, y no los recibe, no los atiende», se quejó Oscar Espinosa Chepe.
Martha Beatriz Roque, de la plataforma opositora Agenda para la Transición, también dio por sentado que la Presidente no va a atener «para nada» la solicitud que hizo esa organización de entrevistarse con ella: «Creo que el Gobierno cubano siempre ha tenido esa posición dura que le ha salido muy bien hasta ahora. La gente le admite esos pies que mete, y creo que no, que no va a pasar nada».

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