Río de Janeiro - Moody's no tiene "apuro" en decidir si reducirá la calificación de crédito de Brasil, pero podría actuar rápidamente si ve que la presidenta reelecta, Dilma Rousseff, no está haciendo cambios significativos en la política en su segundo Gobierno, dijo ayer un analista senior de la calificadora.
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Menos de dos meses después de que la agencia de calificación amenazara con rebajar la nota a Brasil si el Gobierno no cambia su política económica, las declaraciones de Mauro Leos, analista de Moody's, son un potencial voto de confianza a la promesa de Rousseff de un "nuevo Gobierno, nuevas ideas". "Si hay un nuevo equipo, una nueva política, una nueva estrategia, es justo que veamos cómo son sus planes y cómo implementan sus programas", dijo Leos desde Nueva York. "No tenemos apuro en tomar una decisión. Podemos esperar 12 a 18 meses para llegar a una conclusión final sobre si las condiciones están mejorando o no", agregó.
La estrecha victoria de Rousseff ante el preferido de los mercados, Aécio Neves, subraya el desafío que enfrentará la mandataria en complacer a aquellos que votaron por la continuidad de su política y el escéptico sector privado. Ese acto de malabarismo será necesario si la presidenta planea llevar a cabo las inversiones indispensables para restaurar el crecimiento en la mayor economía de Latinoamérica, dijo Leos. La incertidumbre en relación con sus políticas económicas seguramente continuará en los próximos meses mientras lleva a cabo nombramientos clave en el gabinete que serán una señal de si su segundo Gobierno será "el mismo pero distinto o simplemente más de lo mismo", dijo Leos. "Si la evidencia es clara en algún momento de que el Gobierno es incapaz o reticente a hacer cambios suficientes, entonces estaremos listos para adoptar una posición", agregó.
El 9 de septiembre, Moody's rebajó la perspectiva de Brasil de Baa2 a negativo (Leos dijo que la agencia podría esperar hasta 2016 para resolver ese panorama). Actualmente, el país está a dos niveles del grado de inversión de Moody's y también de Fitch Ratings. Hasta el momento, sólo Standard & Poor's ha rebajado la deuda del Gobierno brasileño casi al nivel basura de BBB-.
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