25 de julio 2013 - 00:00

Moral y mercados V

Moral y mercados V
Más de 300 años antes de Cristo, Aristóteles afirmaba que la obtención de riqueza a través del "intercambio está justamente censurada; porque es antinatural y un medio por el cual el hombre obtiene ganancias de otro" (Política, Libro I, X). Aristóteles no conocía la idea del mercado -y aprobaba el comercio de esclavos-, pero es claro lo que quería decir. Karl Marx fue un paso más allá y afirmó que el mercado podía transformar los hombres en "un monstruo espiritual y físico" (Comments on James Mill, 1844). Más recientemente Michael Sandel -el profesor más popular en la historia de la Universidad de Harvard- ha sostenido que los mercados rechazan la virtud y que los valores de los mercados desplazan a los valores que no son propios a esos mercados, así el crecimiento de los mercados lleva a que las personas sean más codiciosas y egoístas de lo que serían si los mercados se mantuviesen a raya y que la humanidad se distorsiona y daña cada vez más con el crecimiento de los mercados (What Money Can´t buy: the Moral Limits of Markets). Estas tres citas, a las que podríamos agregar a Adam Smith advirtiendo contra "el natural egoísmo y rapacidad" de los ricos (The Theory Of Moral Sentiments, Parte IV, Capítulo I, p. 184) reflejan las principales líneas teóricas que les adjudican un efecto negativo social a los mercados. El problema con estas visiones es que no distinguen lo que sería un "mercado puro" de un "mecanismo inmoral de intercambio" en el cual se pueda realizar la compraventa de activos sin grandes cuestionamientos. Seguimos mañana. Como viene, julio apunta a registrar el segundo volumen más bajo desde septiembre de 2007, a pesar de que la chance de hacerlo en un récord sigue siendo alta (el Dow retrocedió ayer un 0,16%, a 15.542,24 puntos).

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