Julio Cobos y Gerardo Morales vuelven a enfrentarse por el armado 2011 y la conducción del Comité Nacional UCR.
El superclásico radical entre Julio Cobos y Gerardo Morales escribe ya un nuevo capítulo: el vicepresidente y el jefe de la UCR se enfrentan ahora por la incorporación, o no, de un espacio peronista al frente opositor que encabezan junto a la Coalición Cívica y el Partido Socialista.
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Aunque las conversaciones entre los hombres de Cobos y Morales avanzan después de la polémica que originó la participación del mendocino en la fórmula que consagró presidente a Cristina de Kirchner, ahora el radicalismo orgánico vetó la pata peronista que el vicepresidente quiere incluir en una alianza para 2011 y buscó dejar claro que será un dirigente de definido perfil opositor el sucesor del senador jujeño en la presidencia del partido.
Desde el Comité Nacional de la UCR, que comanda Morales, advirtieron que no aceptarán la integración de dirigentes del PJ disidente al frente electoral que se planea para las presidenciales de 2011. Específicamente, Cobos imagina una amplia coalición para las elecciones de dentro de dos años, similar al que construyó en Mendoza con la integración de la UCR, el ARI y referentes del peronismo anti-K, en este caso representado por el diputado Enrique Thomas, jefe del bloque peronista que armó en la Cámara baja del ex gobernador Felipe Solá. El tema se debatirá el miércoles en la primera reunión conjunta entre radicales puros y cobistas en el comité nacional del partido.
Pero los cobistas ya plantearon ante Morales y sus hombres la necesidad de abrir el espacio a hombres como Solá y otros dirigentes de Unión-PRO, lo que fue inmediatamente rechazado por la conducción del centenario partido, que curada de espanto por alianzas previas, sospecha que Cobos impulsará a Solá como nuevo presidente de la Honorable Cámara de Diputados.
«Le dejamos claro que no puede haber integración posible si se une a dirigentes de Unión-PRO. Le dijimos que él no tiene nada que hacer con personas como (Francisco) De Narváez», advirtieron desde la conducción radical.
Incluso, en el último encuentro Morales le planteó a Cobos que la conexión de la UCR con los líderes de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, y del Partido Socialista, Rubén Giustiniani, «no está en discusión», aun después de sus derrotas electorales en la Capital Federal y Santa Fe.
El proceso de reunificación tendrá como punto cúlmine el permiso para que hombres de Cobos se integren a la próxima conducción del comité nacional del partido, que se elegirá en diciembre próximo, aunque Morales dejó claro que no permitirá que un cobista sea su sucesor en la Presidencia de la centenaria fuerza.
En este sentido, el moralismo advirtió que «no hay posibilidades» de impulsar a dirigentes como el rionegrino Pablo Verani o el mendocino Raúl Baglini para el máximo puesto en el partido, sin riesgo de que se produzca «un quiebre» en el radicalismo, por el rechazo de quienes resistieron dentro de la estructura de la UCR, aun durante el apogeo de la Concertación Plural.
Para ello, proponen a dirigentes como el mendocino Ernesto Sanz, el cordobés Mario Negri o, incluso, el bonaerense Ricardo Alfonsín, todos ellos poseedores de una «visión amplia: que apuestan a la reunificación, pero al mismo tiempo saben de la importancia de fortalecer el ACyS», confiaron dirigentes de la cúpula radical.
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