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Morales y Carrió no pueden sellar un acuerdo de paz
El radical Gerardo Morales no se reunió ayer con Elisa Carrió como estaba previsto. En su lugar, se dedicó a celebrar el Día de la Pachamama en el Salón de Pasos Perdidos de Diputados con ofrendas que hizo sobre tierra traída de Jujuy.
En medio de esa puja entre los dos jefes de partido que protagonizaron la última campaña electoral se cuela la pelea por el control futuro de las candidaturas y la estructura del radicalismo, de la que Carrió tampoco es ajena. En ese punto, Morales, que deja la presidencia de la UCR en diciembre, no está dispuesto a ceder, por lo que las discusiones entre las dos fuerzas ya no giran sólo en torno a la participación o no en el diálogo convocado por el Gobierno que, por otra parte, el radicalismo ya da por terminado.
De ahí que las protestas de ayer de los seguidores de Julio Cobos contra Carrió no sean otra cosa que un capítulo más dentro de los reacomodamientos que comenzaron al día siguiente de las elecciones del 28 de junio.
Ayer, Daniel Katz, representante de Julio Cobos en Diputados, le declaró la guerra a la jefa de la Coalición Cívica: «La verdad es que la piedra en el zapato del Acuerdo Cívico y Social es Elisa Carrió», dijo el jefe del bloque Consenso Federal, «confronta, descalifica y pone todo en torno a sus propias expectativas».
Contraste
Incluso, acusó a Carrió de cometer una «sucesión de actos de provocación», lo que contrasta con la actitud del resto de los integrantes del ACyS, que apuntan «al esfuerzo comprometido, real, para coordinar acciones políticas conjuntas».
«Es imperioso que cada cual deje de decir lo que le parece bien, sin antes tener una ronda de consultas», dijo Katz, «el trabajo entre los diputados del ACyS puede cambiar cuando Carrió regrese».
Esas acusaciones son una respuesta directa a las críticas que Carrió lanzó contra Cobos, a quien siempre trató como el vicepresidente de Cristina de Kirchner y no como un socio del Acuerdo Cívico y Social. De hecho, en la campaña se cuidó de no aparecer nunca en el mismo acto y menos en una foto común.
Esa pelea tiene detrás la candidatura presidencial de 2011, pero Morales tiene una idea distinta de la que sostienen Carrió y Cobos por su lado.
A medio camino
El radical jujeño sabe que debe mantenerlos a ambos bajo el mismo techo y de ahí que siga intentando bajar los decibeles de la pelea con Carrió. Ayer, por ejemplo, utilizó argumentos de la chaqueña para descalificar el verdadero sentido del diálogo con el Gobierno: «Si se utilizó la convocatoria al diálogo para ganar tiempo, fue una jugada a corto plazo, y vamos a chocar contra una pared», dijo. Quedó así a mitad de camino entre su propio partido, que concurrió a la reunión con Florencio Randazzo, y la Coalición Cívica, que se negó al convite por orden de Carrió.
«Espero que tenga un plan, porque hasta acá no se ven los cambios que habría que hacer en el INDEC y me parece muy bien que los profesores de Economía de la UBA hayan rechazado asesorar al organismo, porque venía enganchada, parecía una repartición del Gobierno», dijo Morales, «después de haber perdido las elecciones lo único que recuperó el Gobierno son las mañas, no la iniciativa. No está dispuesto a cambiar nada».

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