Comentábamos ayer la diferencia entre liquidez (capacidad de negociar grandes cantidades sin alterar los precios) y volumen. Si bien son dimensiones distintas de los mercados, a veces se encuentran unidas en plazas de tamaño muy reducido o muy grande. En estos casos el número de participantes puede crecer o caer y la dispersión de opiniones moverse acorde a ello, haciendo que un mercado en el que se negocian grandes volúmenes sea muy líquido y viceversa. La clave para la liquidez no está entonces en el volumen, sino en la dispersión de las opiniones, que es lo que tradicionalmente se refleja en esa medida matemática que llamamos "volatilidad". El problema es que el grado de la "dispersión de opiniones" se puede volcar en cualquiera de las dimensiones del mercado, por ejemplo, la cantidad de papeles operados, el consenso o no de las subas y bajas, etc. Seguimos el lunes (seguramente los lectores más avispados ya se han dado cuenta del metamensaje de estos argumentos). Tal vez lo más curioso de estos días es que estamos viendo jornadas bajistas en que el número de papeles ganadores supera al de los perdedores (sucedió el miércoles) y otras como la del martes o la de ayer (33 subas, 9 sin cambio y 35 mermas) cuando el Merval trepo un 1,25% y aconteció exactamente lo contrario. Este fenómeno tiene que ver con la primera parte de este comentario y conque el volumen negociado, que se redujo frente a la rueda previa en un 1%, puede seguir considerándose "pobre" (en la practica un 28% por debajo del promedio diario para lo que va de 2015). Tras un arranque alcista que en los primeros veinte minutos de operaciones veían a las empresas líderes trepar en promedio mas del 1,41%, sobrevino un movimiento bajista que poco antes de las dos de la tarde las veía retrocediendo más del 0,4%. A partir de ahí las fuerzas de suba se hicieron otra vez presentes llevando a que cuando sonaba la campana de cierre la cartera teórica se estacionara en 12.344,72 puntos. Si bien el Banco Macro fue la estrella entre las líderes, la merma del Banco Frances y del Río desdibuja la idea que el sector bancario fue motor de la última suba, en tanto el alza de la Petrobras Brasileña habla más de un movimiento Especulativo que de algo vinculado al precio del petróleo.
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