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Motos: ventas caen un 30% por la crisis
El año pasado se vendieron 700.000 motos; este año no se llegaría a las 400.000 unidades.
La falta de crédito y la incertidumbre de los consumidores impactaron fuertemente en este sector que en 2007 había registrado un crecimiento del 43% y en 2008 logró un récord de ventas cercano a las 700.000 unidades.
Pese a que para los empresarios del sector la desaceleración en las ventas de automóviles 0 km benefició en parte a las motocicletas, porque -según explican- los precios más bajos de las motos resultaron convenientes para quienes no estaban en condiciones de gastar mucho por un vehículo, la industria de motocicletas no repuntará en lo que queda de 2009. Para este año el sector espera vender apenas 400.000 unidades, la mitad de lo que habían proyectado antes del enfriamiento del consumo.
Las más afectadas fueron los modelos de menor cilindrada porque sus compradores, principalmente de clase media, son los que más dependen del financiamiento y la situación laboral.
«Dos de las marcas que yo represento, Yamaha y Kymco, cayeron un 40% en el primer semestre de este año en comparación a los primeros seis meses de 2008», aseguró a Ambito Financiero Roberto González Calderón, gerente del concesionario BRM. Para este empresario, la baja fue más fuerte aun que lo que indica el resto de los especialistas consultados.
«Observamos que el mercado vendió un 50% menos que en 2008. Desde las concesionarias estamos otorgando más facilidades de pago y tratando de mantener los precios. Eso implica que nuestra ganancia por unidad vendida se haya achicado a la mitad. El año pasado tuvimos una rentabilidad del 15% por rodado vendido, hoy pasó a ser del 7%», agregó González Calderón.
Coincide Lino Estefanuto, de la Cámara de Importadores, Fabricantes y Exportadores de Motovehículos de la Argentina (CIFEMA): «Si desde los comercios y empresas no hubieran lanzado una ola de promociones y descuentos, la caída en las ventas habría sido mayor. De hecho los vendedores de motos de baja cilindrada están trabajando a ganancia cero con tal de sacarse de encima los stocks y hacer caja».
A diferencia de otras crisis, esta vez el impacto alcanzó también al segmento premium, donde las ventas habrían caído un 25%. «Para que la demanda de modelos más caros no siga cayendo, las marcas están aumentando la presencia en el mercado y por eso hay más concesionarias que las venden y más servicios complementarios a la venta», explicó el responsable de BRM.
Desde la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) explican que si bien el segundo semestre es tradicionalmente la época más fuerte de ventas para el sector de motocicletas porque el clima cálido alienta a los compradores, no esperan un repunte suficiente como para igualar las ventas del año pasado.
«Quienes no disponen del dinero suficiente para comprar un rodado hoy no cuentan con el financiamiento necesario. Y los que sí pueden afrontar el gasto no tienen la confianza necesaria en la coyuntura del país y por eso dejan de lado todas aquellas compras que no sean de primera necesidad», dijo Jorge de Tita, especialista en la industria de motos de ACARA.
También las importaciones de motos cayeron un 60%, lo cual a su vez impactó negativamente en las ventas: el 90% del mercado total de motocicletas es fabricado en el exterior.
«Las chicanas burocráticas del Gobierno para frenar la entrada de cilindradas pequeñas tiene un alto impacto en las ventas. Pretenden detener las importaciones para poder mejorar el superávit comercial dado que las exportaciones bajaron considerablemente», explicó González Calderón.
«En realidad nuestro país carece de producción de motocicletas. Lo que aquí se hace es el ensamblado de las partes provenientes de China y Brasil. Lo que el Gobierno pretende hacer no es viable, porque no existen fábricas suficientes con líneas de montaje y tecnología necesarias para abastecer el mercado local», dijo el representante de CIFEMA. El empresario explicó que en 2008 se importaban cerca de 65.000 unidades por mes y que actualmente esa cifra bajó a 20.000.
Los numerosos intentos para comunicarse con Pedro Waisman, titular de CIMRA, la cámara que agrupa a los fabricantes locales, fueron infructuosos: el directivo declinó explicar la viabilidad de esta actividad en la Argentina.
Para De Tita la caída en la importación tendrá mayor incidencia en 2010. «El año que viene se notará el impacto negativo del freno de las importaciones. Hay stock suficiente para este año, pero no lo habrá en 2010 si continúa esta política».


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