22 de febrero 2012 - 00:00

Movimiento de barcos para eludir el cerco marítimo

Sebastián Piñera
Sebastián Piñera
El aplazamiento del viaje del Scout, un buque portacontenedores charteado desde Malvinas por la naviera kelper SAAS, que retomó la ruta comercial entre Puerto Argentino y Punta Arenas -ruta suspendida desde mayo 2010-, indica que el cerco sobre las islas en los hechos ya funciona.

Ese acoso a las islas comenzó con el Decreto 256 de abril de 2010, por el cual la Argentina exige autorización previa a todo buque que quiera transitar por aguas jurisdiccionales argentinas entre los puertos de Malvinas y los del continente. Fue, entre otras, la causa de que, desde el 15 de mayo de 2010, se cortase la periodicidad del intercambio comercial marítimo que cada quince días unía a las islas con el sur de Chile. Ese servicio lo hacía el Anja, buque portacontenedores que conectaba a Puerto Argentino con Punta Arenas, cuyo contrato con SAAS caducó en julio de 2011.

La noticia de que SAAS retomó la ruta a Chile fue difundida por el diario electrónico puntarenense RadioPolar el día 17: «Autoridades argentinas siguen con atención la próxima recalada a nuestra ciudad del buque Scout de la empresa naviera SAAS: la embarcación arribaría a nuestra ciudad el día 23 y su destino final es Puerto Stanley en las Malvinas, hasta donde llevaría un cargamento completo de insumos, alimentos y provisiones».

El anuncio reproduce la grilla de planificación naviera de la administradora del puerto de Punta Arenas, y produjo movimientos entre las cancillerías chilena y argentina durante el feriado de carnaval, además de un llamado desde el Gobierno de Sebastián Piñera a los operadores navieros que, contratados por SAAS desde las islas, iban a recibir al Scout en ese puerto sureño. Ante el viaje de la presidente argentina a Santiago, programado para el 15 de marzo, se intenta evitar cualquier episodio que traiga rispideces a la relación trasandina.

La naviera South American Atlantic Service (SAAS), de capital isleño y a su vez parte del holding pesquero malvinense Consolidated Fisheries Ltd. (CFL), depende del Gobierno de las islas. Tanto que uno de los seis miembros de la Asamblea Legislativa, Jan Cheek, es directora en CFL. El Gobierno isleño en agosto de 2011 anunció que había alcanzado «un acuerdo no vinculante con CFL para permitir que SAAS reanudase sus servicios de flete internacional». En otras palabras, el Gobierno se comprometió a financiar el déficit de SAAS: «CFL y FIG (Falkland Islands Government) cooperarán para permitir que la compañía ofrezca tasas de flete competitivas durante los próximos tres años, aun si los volúmenes de transporte se mantienen bajos», dijeron en agosto pasado.

A pesar del apoyo oficial, lo que no pudo prever la administración isleña fue la reacción en Punta Arenas. Una vez conocida la noticia de que se reanudaba la ruta comercial marítima de SAAS, la Empresa Portuaria Austral, administradora del puerto puntarenense, confirmó a este diario que el arribo del Scout para las 17 horas del jueves 23 seguía en pie con una reserva de tres turnos, equivalente a 36 horas, para descargar y cargar en la amarra. Al mismo tiempo, desde Malvinas, la gerencia de SAAS envió una circular a todos los agentes marítimos que operan en el puerto de Punta Arenas anunciándoles el primer round-trip del Scout, que zarpará desde las islas hacia ese puerto en la madrugada de hoy, y los invitó a ponerse en contacto con Delta Marine Services, su agente en ese puerto chileno.

Desde Delta Marine negaron el arribo del Scout, un barco mercante de 180 metros de eslora, con bandera de Antigua y Barbuda. «El buque está rehusando que viene a Chile; caducaron (anularon) las reservas de carga», dijo a este diario Enrique Edwards, gerente administrativo de Delta Marine. «Hay un cambio de última hora: seguramente el Scout vaya a aprovisionarse a Río Grande», agregó, indicando un destino alternativo en Brasil, que no está precisamente a la vuelta de la esquina.

Desde la sede de la SAAS en las islas respondieron: «We are sorry, but it is no comment», ante el pedido de confirmación de este viaje.

Antes del Decreto 256/2010 firmado por Cristina de Kirchner, SAAS se manejaba con todos los operadores navieros acreditados en Punta Arenas. A partir de la entrada en vigencia de esa resolución, ninguna de las agencias quiso renovar contrato con la marítima malvinense para no perder sus clientes argentinos. Y por eso SAAS habría «creado» especialmente Delta Marine.

Hace algunos años, el Gobierno argentino impidió que la multinacional Maersk cerrase un joint-venture con SAAS para establecer una ruta periódica con Malvinas, y ahora ese ultimátum le llegó a Hamburg-Sud, aun cuando ya van cinco años que hacen negocios con los kelpers.

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