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Movimientos de frontera con el Papa en la región
Papa Francisco
El Gobierno espera que, como ocurrió con el viaje a Brasil el año pasado, los mandatarios Evo Morales y Horacio Cartes prevean alguna actividad para los gobiernos amigos a la que podrá asistir desde Cristina de Kirchner, gobernadores y candidatos. En ese formato buscarán colarse los competidores de la oposición que están soportando la acumulación de imágenes de Francisco con dirigentes del oficialismo. El único privilegiado del lote opositor es el legislador porteño Gustavo Vera, cuya talla en la profesión le impide jugar en las grandes ligas pero que aprovecha el rol que le ha dado Francisco de vocero de sus consignas humanitarias.
Como el viaje cierra en Paraguay lo más probable, según los funcionarios que siguen este asunto de cerca, es que la presencia de argentinos se produzca en Asunción, en los últimos días de la visita. Bolivia tiene el riesgo de que Morales ya le ha llevado al Papa el odioso asunto de la disputa por la salida al mar de su país, conflicto que mantiene con Chile desde finales del siglo XIX. El Pontífice, sin duda, algo dirá sobre la necesidad de una solución pacífica a ese entuerto. Cuando Morales visitó al Papa en enero pasado, al salir de la reunión, djo que habían hablado del asunto. "No estoy seguro del Papa, aunque me pidió documentación, yo pasé documentación, el libro que hicimos. El Papa -agregó- estuvo abocado a temas internacionales. Estoy seguro de que el Papa también nos va a acompañar en temas internacionales".
Esta salida del presidente boliviano movilizó a Chile, que presionó para que hubiera alguna respuesta explícita del Vaticano, que no ocurrió. Sí funcionó el pedido de que antes del viaje a Bolivia, Francisco la reciba a Michelle Bachelet.
Este enredo complica la posibilidad de que Evo convoque a otros presidentes de la región porque cualquier expresión del Papa sobre la salida al mar comprometerá las posiciones diplomáticas. Chile discute el tema en La Haya con Bolivia, y la Argentina apoya alguna solución a la salida al mar. Lo prueba que antes de la visita del Papa a su país, Evo viajará a la Argentina, en donde el Gobierno de Daniel Scioli le entregará a Bolivia un muelle exclusivo en el puerto de La Plata para que ese país tenga una salida fluvial-marítima al Atlántico. Será el segundo muelle porque ya se le ha concedido uno en el puerto de Rosario.
En encuentro con Bachelet ocurrirá el viernes 5 de junio como parte de una visita de Estado dentro de una gira de esa mandataria que incluye la participación, en la semana que sigue, de la cumbre CELAC-Unión Europa de Bruselas.
Dos días más tarde el Papa recibirá a Cristina de Kirchner, quien coincidirá con Bachelet también en Bruselas. La presencia en el mismo territorio de las dos presidentes alimenta la posibilidad de que se haga, al fin, el postergado acto con Francisco en recordación de los 30 años del tratado de Beagle en 1984. Ese acto debía hacerse el año pasado pero una de las internaciones de Cristina de Kirch-ner obligó a suspenderlo.
La mandataria chilena será recibida el viernes 5 de junio, el sábado 6 el Papa tiene que viajar a Sarajevo, el domingo 7 vuelve al Vaticano para recibir a Cristina de Kirchner y el lunes 8 el Papa se ha comprometido para una larga reunión con el llamado G-9, el grupo de cardenales que funciona como el gabinete de Gobierno de la Santa Sede. Ese mismo lunes es cuando la Presidente estará en la FAO, antes de viajar a Bruselas el martes 10 y el miércoles 11. En algún intersticio de esa agenda intentarán las cancillerías de la Argentina y Chile colar ese acto.
Los tres se volverán a ver en setiembre en Nueva York, adonde viajarán para paticipar de la asamblea anual de la ONU. En ese programa se incluye un discurso de Francisco en el Capitolio, algo que nunca ocurrió en la historia con un Papa. También se informó ayer de la posibilidad de que Francisco siga después a Cuba, país con el cual EE.UU., reanudó relaciones después de medio siglo por una intervención diplomática del Vaticano.
Este viaje de Cristina de Kirchner al Vaticano es ocasional, ya que el programa original era concurrir a una reunión en la FAO, donde esta agencia de la ONU le entregará un premio al Gobierno argentino. El embajador argentina ante ese organismo comunicó sobre ese viaje a los gobiernos de Italia y el Vaticano y Francisco de inmediato respondió con la invitación a la Presidente. No está confirmado aún que viaje a Milán para hacer presencia en la Feria Universal adonde la Argentina tendrá un delegación importante. Esa agenda será ajustada por el embajador en la Santa Sede, Eduardo Valdés, quien estas semana estuvo en Buenos Aires pero que el sábado estará con Francisco en la presentación que hará el Papa de todos los embajadores con destino en la Santa Sede ante el presidente de Italia.


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