Hugo Moyano hizo ayer de lobbysta ante la propia Cristina Fernández de Kirchner en la Casa de Gobierno, para que los empresarios del transporte cobren una deuda de $ 150 millones. El dinero no sería para inversión en nuevas unidades, mejorar las instalaciones de las compañías o liquidar deudas previsionales; sino que sería para que las empresas que tienen en sus planillas a los trabajadores afiliados al gremio de los camioneros puedan cobrar una deuda por la devolución de aportes patronales. En otras palabras, el titular de la CGT, pero en este caso en su rol de secretario general del gremio de camioneros, pide dinero del Estado para que las empresas le giren los fondos a su sindicato.
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El encuentro fue ayer por la tarde en la Casa Rosada, cuando Moyano llegó al despacho con una veintena de dirigentes de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Carga (Fadeeac). No hubo declaraciones del sindicalista ni de la Presidente, pero sí se supo que el motivo del encuentro fue la puesta al día de la deuda oficial con el sector. La semana pasada, Moyano había presionado a la Fadeeac para que comience a actualizar haberes, pero los empresarios le habían respondido que no tenían efectivo y que debido a la crisis resultaba complicado hacer frente al problema.
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