22 de octubre 2009 - 00:00

Moyano perdió control de APE: cayó “cajero”

En horas, Cristina de Kirchner abrió frentes críticos con dos sectores aliados del kirchnerismo. Por un lado, el incidente policial que involucró a Pablo Pérsico, hijo de Emilio, el cacique del Movimiento Evita y hasta el lunes funcionario del Ministerio de Desarrollo Social, desató el malestar de las agrupaciones piqueteras que le reprochan al Gobierno haber sido, con Pérsico, más implacables que lo que fueron con otros funcionarios: citan, como emblema, la permanencia de Ricardo Jaime durante años en la Subsecretaría de Transporte a pesar de las denuncias en su contra. Por otro lado, se tensó otra vez el frente sindical con la salida, solicitada por el ministro de Salud, Juan Manzur, del moyanista Hugo Sola de la APE, episodio que vuelve a atraer las miradas sobre la millonaria asistencia -son casi 1.000 millones al año- que el Estado les hace a las obras sociales sindicales, escrutadas por la Justicia en medio del escándalo por los medicamentos truchos, que tiene en la mira a la obra social bancaria y a otras 19 prestadoras de salud sindicales.

Moyano perdió control de APE: cayó “cajero”
Hugo Moyano padeció un revés. Su expansión en el Gobierno K sufrió un golpe con la salida de Hugo Sola de la Administración de Programas Especiales (APE), organismo que reparte cerca de 1.000 millones de pesos anuales en reintegros a las obras sociales sindicales.

Sola, un médico vinculado al gremio de Camioneros y que responde sin intermediarios al jefe de la CGT, presentó su renuncia el martes a la noche. La dimisión fue, ayer por la mañana, aceptada por el ministro de Salud, el tucumano Juan Manzur.

Por la tarde, Manzur le comunicó la novedad a la presidente Cristina de Kirchner. Durante esa charla se acordó que la administración del APE funcionará, hasta tanto se designe a un nuevo responsable, directamente bajo la órbita del ministro de Salud.

En el contacto con la Presidente, se dispuso, además, otra acción: sin apuro, Manzur iniciará una ronda de consultas con «todos los actores del sistema» -léase gremios- para que el futuro administrador de la APE cuente con el mayor respaldo entre los sindicatos. Hasta anoche, no habían trascendido nombres sobre posibles sucesores de Sola.

Versiones

La renuncia, en cambio, aparece enturbiada por varias versiones. Una de ellas sostenía que el médico moyanista había decidido dejar su cargo «harto» de las «presiones» que recibía de los distintos sectores gremiales.

Otra, no confirmada oficialmente, sugería algún inconveniente de tipo administrativo en el organismo, que este año distribuirá 973 millones de pesos entre las obras sociales. También, en ámbitos oficiales, se sostuvo que la renuncia de Sola anticipa una inminente reforma de la APE.

Esa versión sugería, al menos, dos alternativas: que se cree un nuevo organismo, similar al actual, pero con un régimen más intenso de controles, o que la APE pase a formar parte integral del Ministerio de Salud.

La dimisión de Sola, que oficialmente se informó couna renuncia y no como un pedido de renuncia, no deja dudas sobre un punto: es un tropiezo para Moyano, que durante años controló, a través de distintos personeros, el reparto de los fondos de la APE.

Meses atrás, apenas llegó a Salud, Manzur designó a un hombre de su confianza en el cargo: Mario Koltan. Entre la presión de Moyano, que ligaba a Koltan con los «gordos», y una incompatibilidad de éste para sentarse al frente de la APE por su vínculo comercial con una prepaga, Koltan tuvo que renunciar a las 48 horas y volvió Sola con la protección de Moyano. Ese movimiento reavivó, también, la queja de los gremios no moyanistas que denunciaban que Sola demoraba los pagos a los sindicatos enfrentados con el camionero al tiempo que aceleraba los expedientes de los gremios alineados detrás del jefe de la CGT.

Ahora, sigilosa, empieza la pulseada. ¿Logrará, Manzur, imponer a un nombre que no lleve el sello de Moyano? Cuando lo intentó, con Koltan, descarriló. Ahora va por la segunda vuelta. Dice tener el aval directo de Cristina de Kirchner.

Pablo Ibáñez

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