1 de septiembre 2010 - 00:00

Moyano va por más: bloquea ahora en lucha por afiliados

Hugo Moyano
Hugo Moyano
El bloqueo de empresas como metodología de reclamo gremial parece afianzarse: se sumó ahora a la sórdida guerra entre Hugo Moyano y Armando Cavalieri, que vive por estos días una nueva etapa, ante otra embestida del camionero por quitarle afiliados al titular del Sindicato de Comercio. El ataque del titular de la CGT se concentra ahora en capturar a los operarios de las empresas de corralones de materiales, los que, según él, deberían ingresar a las huestes camioneras de manera inmediata. Para esto, su hijo Pablo conduce desde ayer un bloqueo a las cinco sucursales de la compañía Rabe, una de las más importantes del rubro en la Capital Federal y el conurbano bonaerense. En total, Pablo Moyano exige que los 80 empleados (que no tienen conflicto laboral alguno con la empresa contratista, según fuentes del sector privado) pasen de manera automática a su gremio como condición para levantar la protesta. Luego, los trabajadores deberían tener un incremento salarial antes que culmine 2010, pasando de $ 3.000 a casi $ 5.500 de salario mensual básico.

Según los dueños de Rabe, los militantes del sindicato moyanista «no dejan entrar ni salir camiones ni personas». Así, en este caso, y en comparación con el conflicto de la semana pasada en Siderar del grupo Techint, el bloqueo fue total, ya que no pudo ingresar en los corralones ninguno de los operarios de la empresa. En el caso de las cinco plantas siderúrgicas bloqueadas hasta el miércoles pasado (donde hoy rige un período de conciliación obligatoria dictado por el Ministerio de Trabajo), Pablo Moyano permitía que ingresaran al establecimiento los operarios metalúrgicos afiliados en la UOM. La diferencia radicaba en que los Moyano no buscaban un conflicto directo con el gremio que maneja Antonio Caló y que representa a la mayoría de los operarios del grupo Techint; mientras que en el caso de los corralones, buscan quitarle los afiliados al sindicato de Cavalieri.

La principal protesta de ayer se registró en la puerta de la sucursal que la firma posee en el kilómetro 29 de la Panamericana, a la altura de la localidad bonaerense de General Pacheco, donde se manifestaron unos 70 camioneros. Las otras fueron en las plantas de Moreno, Acceso Oeste, Padua y Paternal. Según Moyano, Rabe «tiene gente en negro y sin seguro». El principal reclamo de los manifestantes es que la empresa afilie a sus 80 empleados al Sindicato de Camioneros, que éstos abandonen el gremio de Comercio y que se siente a discutir por mejoras laborales para todos los trabajadores.

Se trata, en realidad, de un nuevo capítulo del conflicto Moyano-Cavalieri, pelea que lleva más de una década de combate recurrente por la afiliación de trabajadores. En 2003, los camioneros dieron el primer golpe, al lograr que los trabajadores de los súper e hipermercados vinculados al transporte de mercaderías cambien de gremio. La tendencia continuó pasando de rubro en rubro, siempre presionando por la mudanza de los afiliados de Comercio hacia los Camioneros. La teoría moyanista es que a cualquier afiliado al gremio de Cavalieri que maneje un vehículo (aunque sean los Clarks para acomodar mercadería en los depósitos) le correspondía la mudanza de gremio.

El último capítulo del conflicto se había dado en julio pasado, cuando Moyano avanzó con un putsch para tomar a los afiliados de los súper e hipermercados mayoristas de logística, reposición y operadores de autoelevadores; a los que se los tentó con un aumento del 30% si aceptaban el cambio sindical. Cavalieri había reaccionado denunciando que «no es con violencia como se determina el ámbito de representación de un sindicato» y acusó al titular de la CGT de querer «quebrar el modelo sindical».

No es el único frente donde avanza Moyano en una estrategia similar. Parte de su protesta contra Siderar es con la intención de que la compañía del grupo Techint acepte tomar como planta permanente a los choferes que realizan transportes de acero para la empresa y que están contratados por terceros. Según el titular de la CGT, la multinacional deberá incluir a los casi 1.000 choferes en situación de relación de dependencia, y negociar con el Sindicato de Camioneros los aumentos salariales de manera directa. Sería una manera en la que los Moyano pondrían un pie en la actividad siderúrgica, abriendo un camino además para la mayoría de los sectores industriales del país que utilizan el transporte para distribuir su producción.

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