27 de julio 2009 - 00:00

Moyano y “gordos”, cara a cara, con APE como agenda

 Luego de casi un mes sin estar frente a frente, lapso en el que la CGT estuvo en dos ocasiones al borde de una fractura, el camionero Hugo Moyano y los jerarcas sindicales que cuestionan su modo «personalista» de conducción volverán a estar cara a cara.

La cita está programada para mañana con el ministro de Trabajo Carlos Tomada como árbitro y los empresarios como espectadores, en el marco del Consejo del Salario. Sin embargo, antes de ese encuentro, el jefe de la CGT y sus críticos podrían mantener una reunión a solas.

El ministro de Planificación, Julio De Vido, oficia, por estas horas, de celestino para concretar un mano a mano conciliatorio entre el camionero y los referentes de los dos sectores que amagaron con pegar un portazo: los «gordos» y los «independientes».

La cumbre, según fuentes sindicales cercanas a Moyano, podría producirse entre hoy y mañana. La intención de De Vido es que se restablezca el diálogo entre los caciques que se rompió hace más de 20 días y que, en medio de los sacudones, jamás se retomó.

El ministro, que al igual que Tomada fueron activos mediadores para impedir un quiebre -tarea de la que, en el «spring» final, se encargó en persona Cristina de Kirchner-, pretende darle solidez a una tregua «de palabra» que todavía es brumosa y frágil.

Se mueve con un mandato presidencial: encarrilar el conflicto entre Moyano con «los gordos», grupo que comandan Armando Cavalieri (Comercio) y Carlos West Ocampo (Sanidad) y los «independientes», que ordenan Gerardo Martínez (UOCRA) y Andrés Rodríguez (UPCN).

De Vido y Tomada, que siguieron de cerca el conflicto, conocen la profundidad de la crisis y saben a la perfección que la puesta en escena del jueves, con un Moyano afable y los críticos comprensivos, fue apenas un simulacro para estirar el período de negociación.

Oscar Lescano, que tras anunciar la ruptura no pudo recular y quedó en soledad como fugado de la CGT, es el registro más obvio de eso: mañana compartirá la delegación ceteísta en el Consejo del Salario tras haber pronunciado un rosario de maldiciones contra Moyano.

Pero el asunto de fondo no se conversará en esa mesa, con Tomada como ordenador, sino en otro ámbito con una agenda que tiene un ítem exclusivo y excluyente: el manejo de la APE, organismo que distribuye los fondos especiales para obras sociales sindicales.

Ése fue el detonante de la crisis cuando «gordos» e «independientes» se enteraron de que Hugo Sola, funcionario que responde a Moyano, habría sido selectivo -a favor de gremios moyanistas- en la distribución de los subsidios por prestaciones especiales.

Los «gordos» creyeron que cambiaba el viento cuando Juan Manzur, el ministro de Salud, ubicó en la APE a Mario Koltan, cercano al gremio de West Ocampo, pero ese funcionario, entre otras cuestiones por flojera de papeles, duró 24 horas en su cargo.

Por indicación de la Presidente, Sola volvió al APE, pero, de manera transitoria, la administración volvió a manos de Juan Rinaldi, ex gerente del organismo, ahora al frente de la Superintendencia de Seguros de Salud (SSS).

Es quien, ahora, maneja los expedientes, aunque en la APE se dice que antes de ser removido Sola dejó una pila de carpetas firmadas para que no se alteren las transferencias a los gremios cercanos a Moyano.

Por eso, «gordos» e «independientes» toman el capítulo APE como la forma en que se pueda manifestar con claridad la voluntad del Gobierno de no centralizar todo a través de Moyano y del camionero para demostrar que tiene ánimo de compartir.

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