17 de agosto 2011 - 00:00

Mucha fe, poco estado

Rick Perry, de 61 años, reemplazó al republicano George W. Bush como gobernador de Texas cuando éste se lanzó a la presidencia en 2000. Dos años después, ganó por voto popular y desde entonces enarbola un discurso agresivo, patriótico y de profunda fe cristiana.

Perry, hijo de una pareja de rancheros, defiende el liberalismo en su estado más puro. En su reciente libro «Fed up!» (harto), criticó a la administración Bush por haber «engordado al Estado y aumentado su gasto».

Fue noticia cuando rechazó fondos de estímulo económico del Gobierno federal y afirmó, sin cuidado, que «Barack Obama es un socialista y mi contrincante ha votado a favor de sus medidas».

Los grandes contribuyentes republicanos que hasta ahora no manifestaban entusiasmo por ninguno de los candidatos republicanos hacen fila para financiar la campaña del gobernador, informó el diario español El País.

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