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Muerte del oso polar revive polémica por el sentido del zoo
Winner tenía 16 años y murió en su etapa de juventud ya que estas especies pueden vivir hasta los 30 años.
Las circunstancias en las que murió el oso polar «tendrían que haberse previsto» para tomar los recaudos necesarios y reducir la posibilidad de que el animal muriera de un estrés por golpe de calor, informó Pablo Redner, del Consejo Profesional de Veterinarios.
«Para un animal cuyo hábitat natural son las temperaturas bajas y que en cautiverio puede tolerar hasta 10 o 20 grados se deberían haber previsto cuidados especiales en una jornada en la que se registraron elevadas temperaturas», explicó Redner. El director de Bienestar Animal del parque, Miguel Rivolta, explicó que muchos osos murieron de viejos en las mismas condiciones en que estaba Winner y estimó que «se trató de una situación muy particular generada por la conjunción del ambiente y del individuo», quien describió a Winner como muy activo e inquieto.
«Murió por el excesivo calor. Las altas temperaturas fueron determinantes, aunque no se descarta que la pirotecnia le haya provocado un cuadro de nerviosismo que le impidiera termorregular», señaló el veterinario. El oso, último ejemplar de su tipo en el parque porteño, tenía 16 años y hace cuatro había llegado a este zoo, oriundo de Chile. Murió en plena juventud ya que estos ejemplares viven hasta los 25-30 años. «Fue hallado sin vida durante las primeras horas del 25 de diciembre. Cuando llegaron los especialistas, el oso ya estaba sin vida», dijo Rivolta, y aclaró «que no se le administraron sedantes, previendo los efectos que produce la pirotecnia a los animales, porque está contraindicado».
El principal problema, según explicaron especialistas del zoo, radica en que por ley los animales deben dormir en el interior y no en las zonas donde pasan más tiempo del día. En este sitio la oxigenación no es la adecuada; además, el ejemplar no contaba con la pileta, por lo que ante el cuadro de calor y el estrés producido por los fuegos artificiales no tuvo la oportunidad de sumergirse en el agua para regular su temperatura térmica. El zoo porteño ha tenido osos polares durante muchos años. Originalmente, estaban en la vieja osera con una pileta de 2,5 metros de diámetro que apenas permitía que el animal se bañara.
«Con el tiempo, fueron mejorando las condiciones de alojamiento y en 1993 se inauguró el actual recinto con una pileta de 145.000 litros, una paridera y tres bretes internos», informó el zoo porteño.
Para Rivolta, «las condiciones en que estaba el oso son las que establecen los códigos internacionales, podríamos haber hecho más», dijo, aunque insistió en que «la situación que se dio aquí fue una conjunción de factores». «En un zoológico se convive con la vida y con la muerte, y lamentablemente, hoy nos toca esto último», expresaron las autoridades del zoo, a través de su cuenta de Facebook.
El veterinario informó que «durante la recorrida de medianoche ya se registró el cuadro de hipertermia. Hubo poco tiempo para actuar, ya que se llamó a los veterinarios pero cuando éstos llegaron no se pudo hacer nada. El oso estaba muerto».
Preventivamente, durante las fiestas, queda en el zoo una brigada para controlar la caída de cañitas voladores u otros elementos que puedan generar un incendio.
«Ocurre a veces que animales como éste forman cuadros irreversibles. La fisiología de un oso polar es muy complicada. Es tal vez uno de los animales más susceptibles del zoo», concluyó.


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