16 de marzo 2010 - 00:00

Mujica favorece a ex represores y causa polémica

Montevideo - El presidente uruguayo, José Mujica, generó expectativa al convocar para hoy a los jefes militares a participar de un acto. El anuncio se produjo mientras se debate una iniciativa del mandatario que habilitaría la liberación de ex represores de la última dictadura (1973-1985) en edad avanzada.

Unos 350 militares, incluidos los jefes de las tres armas, participarán en la Base Aérea Nº 2 de Santa Bernardina, en Durazno, del acto convocado por «decisión presidencial», según indicaron fuentes oficiales a medios locales.

El discurso genera incertidumbre en momentos en que se debate una mejora presupuestaria para las Fuerzas Armadas y un cambio en la política del Gobierno en materia de derechos humanos.

En ese marco, Mujica reiteró que avanza en la búsqueda de una herramienta legal que contemple una excarcelación anticipada o prisión domiciliaria para presos enfermos o de más de 70 años que alcanzaría a los acusados de delitos de lesa humanidad.

«Yo no quiero tener viejos presos. Viejos de 75, 80 años. Pero no sólo a los militares, ningún preso a esa edad», había indicado Mujica a la prensa cuando aún era candidato presidencial. «No sustituir jamás a la Justicia, ni meterse a conseguir ninguna amnistía, sino darle una herramienta a los jueces. El Poder Ejecutivo jamás debe invalidar, lo que es prerrogativa bien clara y definida de otro poder», precisó el presidente uruguayo.

La iniciativa del ex guerrillero choca con la resistencia de organizaciones de ex presos políticos y dentro del Frente Amplio (FA). «No es posible considerar presos comunes a quienes cometieron delitos de lesa humanidad, secuestraron impunemente, violaron a presas, se apoderaron de niños y asesinaron a presos políticos», indicó Luis Puig, diputado oficialista y ex secretario de derechos humanos de la central obrera PIT-CNT.

Respecto de los casos de desaparecidos durante la dictadura, y aún sin aclarar, el presidente admitió ayer que aceptaría conmutar la pena de los condenados si le dicen la verdad sobre lo ocurrido. «Lo que me interesa es la verdad. Pero, ¿las sociedades se bancan eso? Porque la Justicia tiene un hedor a venganza de la puta madre que lo parió. Y tengo la conciencia de que lo que pasé no me lo va a devolver nadie. Tengo que cargar con eso como una mochila, una cicatriz, como si uno hubiera tenido un accidente, una enfermedad», remató con su peculiar estilo.

Mujica estuvo varias veces preso entre 1970 y 1985 por su pertenencia al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), organización guerrillera que impulsó la lucha armada en las décadas de 1960 y 1970.

Agencias ANSA y DPA