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Mujica logró impuesto a la tierra y hay polémica
Pepe Mujica
El proyecto -impulsado por el presidente José Mujica- fue aprobado por 16 votos en 27 en el Senado, que le dio así sanción definitiva sólo con los votos del gobernante Frente Amplio (FA, izquierda). El proyecto ya había sido aprobado en noviembre por la Cámara de Diputados y pasó ahora al Poder Ejecutivo para su promulgación.
El Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales (ICIR) prevé un gravamen anual de unos ocho dólares por hectárea para las extensiones de tierra entre 2.000 y 5.000 hectáreas; de 12 dólares por hectárea para extensiones entre 5.000 y 10.000 hectáreas, y de 16 dólares por hectárea para las propiedades superiores a las 10.000 hectáreas.
En todos los casos el impuesto se aplica a tierras con índice Coneat (utilizado para medir la fertilidad del suelo) superior a 100 o equivalente: así 3.000 hectáreas con índice 60 no pagarían, pero 1.500 hectáreas con índice Coneat 200, sí.
En su exposición de motivos, el proyecto sostiene que en dólares corrientes el valor de la hectárea se multiplicó por nueve en veinte años, y que en dólares constantes se multiplicó por cuatro, y señala que esta valorización de la tierra no se reflejó a nivel fiscal.
Según los cálculos del Gobierno, el nuevo impuesto afectará a menos de 1.500 de los más de 50.000 productores que tiene el país, que poseen un tercio de los 17 millones de hectáreas cultivables o productivas de todo el territorio.
Para el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), José Bonica, aunque en términos relativos los propietarios afectados no son muchos, «este impuesto trasciende a esos dueños de tierra y a los demás propietarios de tierra de menor superficie».
«El clima de negocios en Uruguay formalmente ha cambiado. Porque el Gobierno se aparta de sus propios dichos dejando de lado normas claras y estables que brindaban confianza. Esta confianza fue uno de los motivos principales por los cuales el agro creció en los últimos siete u ocho años mucho más o tanto como en los 30 o 40 años anteriores, generando puestos de trabajo especialmente en aquel sector del país que siempre había quedado relegado: el interior», aseguró.
Por su parte, el presidente de la Federación Rural, que agrupa a las sociedades rurales del interior del país, Miguel Sanguinetti, indicó que estudiarán «minuciosamente» el impuesto para ver si es posible impugnarlo.
Sanguinetti dijo a El País digital que «mientras en la Argentina y Brasil apoyan al agro», en el marco de una crisis internacional, en Uruguay se aprueba «un nuevo impuesto». «Quiere decir que estamos todos locos», sostuvo.
El Gobierno estima que el impuesto permitirá recaudar unos 60 millones de dólares anuales que serían destinados a obras de acceso o de vías rurales en los departamentos del interior del país.
El nuevo impuesto fue presentado el 22 de agosto por el Gobierno, tras meses de debate en el seno del gobernante Frente Amplio entre los sectores afines al presidente Mujica, que buscaban su aprobación, con los grupos que responden al vicepresidente Danilo Astori.
No fue ésta la única norma que despertó polémica en el cierre del año. Previamente, el Senado había sancionado un proyecto de ley para despenalizar el aborto tras una larga sesión en la que se escenificó, tanto fuera como dentro del Palacio Legislativo y en el seno de todos los partidos políticos, las marcadas diferencias que suscita el asunto en el país.
Con los votos a favor del oficialista de izquierdista Frente Amplio (FA), impulsor de la medida, y uno del opositor Partido Nacional, el Senado pasó una norma que si es votada el próximo año por la Cámara de Diputados, despenalizará completamente el aborto hasta la semana 12 de gestación, con un plazo mayor en caso de que haya riesgos para la salud de la madre.
En noviembre de 2008, el Parlamento ya había dado el visto bueno a un proyecto similar, pero no entró en vigor debido al veto impuesto por el entonces presidente Tabaré Vázquez, en un gesto que causó una gran molestia en el seno del Frente Amplio y entre organizaciones feministas.
En esta ocasión, Mujica
-que votó favorablemente entonces como senador- no se refirió a la posibilidad de volver a imponer el veto presidencial.
Agencias AFP, ANSA y EFE


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