"Cataluña dejó muy claro una vez más que quiere gobernarse a sí misma. Es una aspiración antigua que es compatible con la constitución política de una Europa más fuerte y más unida", dijo Mas en una primera intervención, tras cerrarse los locales de votación.
El jefe del Ejecutivo catalán insistió en su objetivo de celebrar en el futuro un referendo de autodeterminación oficial y con plenas garantías como el que tuvo lugar recientemente en Escocia con el consentimiento de Reino Unido.
"Ya somos adultos para hacerlo", dijo antes de lamentar lo que calificó de "miopía política" e "indiferencia" por parte del Gobierno de Rajoy, que ayer tildó la consulta catalana de "acto de propaganda".
Mas, que dio su discurso en catalán y luego repitió en español, inglés y francés, afirmó: "Hoy tenían una oportunidad de oro para entender el mensaje de la ciudadanía catalana". Destacó también el "gran civismo" con el que se desarrolló la jornada, en la que sólo tuvieron lugar algunos incidentes puntuales, y agradeció la labor de los más de 40.000 voluntarios que llevaron el peso de la votación no oficial en los más de 1.300 locales habilitados para ello.
"Permitieron que en Cataluña hayamos hecho algo muy grande", dijo. "Se produjo una simbiosis perfecta entre instituciones públicas, tejido asociativo y personas. Cuando vamos juntos, avanzamos más y mejor. Ese es un mensaje importante de cara a los próximos días, semanas y meses". De acuerdo con el primer parte provisorio, el 80,72% de los catalanes apoyó la independencia.
Por su parte, el ministro español de Justicia, Rafael Catalá, criticó la decisión de Cataluña de realizar la votación simbólica pese al veto del Tribunal Constitucional y al rechazo del Gobierno central, en Madrid. "Es un simulacro inútil y estéril que sólo sirvió para exacerbar la división entre los catalanes y tensar las relaciones políticas", señaló.
Catalá anunció que se actuará en los próximos días si la Fiscalía encuentra responsabilidades penales en torno de la celebración de la consulta. De acuerdo con las autoridades y a algunos jueces, los organizadores de la votación incurrieron en una "desobediencia civil".
"Si la Fiscalía quiere conocer quién es el responsable de abrir los colegios que me miren a mí. El responsable soy yo y mi Gobierno, aunque espero que impere el sentido común", zanjó Mas ante los medios de comunicación. El presidente catalán podría enfrentar penas de seis a quince años de prisión e inhabilitación de cargos públicos.
La jornada, bautizada 9N, es histórica para el nacionalismo de esta región, orgullosa de su idioma y su cultura, que representa casi un 20% del PBI español.
Carme Forcadell, la líder de la campaña ciudadana por la independencia, dijo que la votación "significa un triunfo de la democracia y las libertades". "Estamos desafiando al Estado español", agregaba tras votar en Sabadell, a unos 30 km de Barcelona.
En los centros de votación, ni el veto del Tribunal Constitucional ni las amenazas de Rajoy frenaron el entusiasmo de los más de dos millones de ciudadanos que acudieron a las urnas para dar su opinión sobre una posible secesión de España.
Los resultados definitivos de la votación celebrada ayer no se conocerán hasta dentro de dos semanas, ya que sigue abierta la posibilidad de votar en algunos lugares de la región.
A falta de un censo previo, se calculaba que 5,4 millones de personas estaban convocadas a responder a las dos preguntas lanzadas en las papeletas de la votación: "¿Quiere que Cataluña sea un Estado?" y, en ese caso, "¿quiere que ese Estado sea independiente?".
"La gente se creyó que puede decidir su futuro y acudió en masa", aseguró Xavier Bardolet, de 44 años, abrumado por la gran movilización en la pequeña localidad de Sant Pere de Torelló, 90 km al norte de Barcelona.
Con banda de música y pancartas que afirmaban "El 9N votamos sí o sí, ni un paso atrás", un ambiente de fiesta se respiraba en este pueblo, el primero que en 2012 aprobó una moción declarándose simbólicamente independiente de España. Dos centenares le siguieron después.
El voto estuvo abierto a los mayores de 16 años, incluidos muchos extranjeros residentes en Cataluña. Uno de ellos, Mariano Luchetti, argentino de 43 años casado con una catalana, votó por la independencia. "Los catalanes no merecen este tratamiento por parte del Gobierno central", afirmó.
Pese a las numerosas denuncias de colectivos antiindependentistas y partidos políticos como UPyD, cuarta fuerza en el Congreso español, la Fiscalía de turno desaconsejó ayer la retirada de las urnas y la detención de los organizadores de la votación al considerar que serían "medidas desproporcionadas".
"Intentan meternos miedo. No estamos haciendo nada malo, votar debería ser algo normal", dijo Mercè, una profesora de 64 años voluntaria en un centro de Barcelona que, pese a todo, no quería dar su apellido.
El presidente catalán tiene previsto enviar hoy una carta a Rajoy para hacer balance de la votación e instarlo a negociar. Uno de los escenarios posibles a partir de ahora es que convoque a elecciones anticipadas en clave plebiscitaria, como le pidieron los colectivos independentistas.
| Agencias DPA, AFP, ANSA y Reuters |


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