A los 67 años murió ayer en Roma el comediógrafo Carlo Vanzina, llamado despectivamente "il padre del cinema pannetone", "padre del cine pan dulce", porque solía estrenar cerca de Navidad, pero no precisamente películas navideñas sino comedias livianas, felices, algo ordinarias y un tanto picarescas, con figuras populares y figuritas del momento. Valgan algunos títulos, todos de gran éxito: "Luna de miel entre tres", "Bajo el vestido, nada", "Vacaciones en Navidad", "Te presento un amigo", "Lo que ellas se callan", "E adesso, sesso", y ahora sexo, y más recientemente "Non si ruba a casa dei ladri", no se roba en la casa de los ladrones, donde dos trabajadores honestos se desquitan de los políticos que los estafaron.
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Como esas hizo más de 60 películas, con Renato Pozzeto, Virna Lisi, Christian De Sica, Stefania Casini, Monica Bellucci, Diego Abantantuono, y hasta Faye Dunaway ("Juegos prohibidos de una dama respetable"). Nunca ganó ningún premio de prestigio, pero durante muchas temporadas encabezó la taquilla italiana, para fastidio de la crítica y alegría del público. Siempre peinado con un medio flequillo, parecía un hijo desconocido de Carlitos Balá. En verdad era hijo de Stefano Vanzina, alias Steno, el autor de "Un día en el juzgado", "El ladrón, la mucama y el policía", "Banana Joe", "Pithecantropus Erectus", y un título de mantenida actualidad: "¿Impuestos al día? Me quedo en la vía".