17 de octubre 2017 - 23:25

Murió Fernando, el correntino al que se le negó un trasplante

• TENÍA 13 AÑOS, NECESITABA UN CORAZÓN, PERO FUE EXCLUIDO DE LA LISTA DE ESPERA DEL INCUCAI
Ya desahuciado, permanecía internado en el hospital “Juan Pablo II” y falleció en la madrugada del lunes. Su caso abrió un debate sobre las decisiones médicas y sus límites.

Dijo basta.El corazón de Fernando dejó de latir en la madrugada del lunes, luego de que se le negara la posibilidad de ser trasplantado.
Dijo basta.El corazón de Fernando dejó de latir en la madrugada del lunes, luego de que se le negara la posibilidad de ser trasplantado.
Fernando Almeida -el chico de 13 años cuyo caso cobró notoriedad tras ser publicado en Ámbito Financiero- estaba internado en el Hospital Pediátrico "Juan Pablo II" de la capital correntina, esperando un destino que parecía inevitable. Los médicos le habían notificado a su familia que su única posibilidad de sobrevivir a la miocardiopatía dilatada por influenza B que se le había diagnosticado, era un trasplante cardíaco. Pero su condición física y su situación socio-familiar fueron factores determinantes para que se lo excluyera de la lista de espera para un corazón en el hospital Garrahan. Y esa oportunidad se desvaneció. Desahuciado, Fernando regresó a Corrientes donde permaneció internado en la terapia intensiva del mismo nosocomio en el que le habían diagnosticado su patología. Y en los primeros minutos del lunes su corazoncito dejó de latir.

Según confirmaron desde Corrientes, hace ya varios días que al chico "no se le practicaba ninguna terapéutica específica y tan sólo se trató de darle la mejor calidad de vida hasta el último instante". Incluso hubo quienes propusieron que el adolescente regresara a su pueblo natal, Gobernador Virasoro, en el norte de la provincia, para compartir junto a sus familiares el último tramo de su vida. Pero las autoridades sanitarias no autorizaron el traslado. "La semana pasada fue visitado por sus hermanos y pedía irse a su pueblo, pero desde el Ministerio de Salud no le permitieron irse bajo el pretexto de que aquí estaría mejor; su papá se había vuelto a Virasoro a terminarle la pieza porque tenía esperanzas de que estuviera mejor y se recuperara", relató una fuente hospitalaria.

Tal como publicó este diario, un informe elaborado por el comité de expertos del Garrahan que evalúa los casos antes de aprobar su integración a la lista de espera, recomendó no incorporarlo por considerar que Fernando no reunía los criterios para ser trasplantado de acuerdo al "análisis del diagnóstico, la evolución y los antecedentes sociales y familiares".

Sin embargo, a la familia de Fernando se le dio una versión incompleta de las causales por las que se tomó la decisión. "Los médicos me dijeron que mi hijo no estaba en condiciones de soportar el trasplante, que por la droga que tiene que recibir, su riñón y el hígado no iban a aguantar", contó María Elena en diálogo con una emisora radial de Corrientes. Nadie le planteó absolutamente nada sobre la referencia a su condición "social y familiar" que consta en el informe médico. Incluso su papá, quien por razones laborales no pudo viajar hasta Buenos Aires para acompañar a Fernando, le relató a los profesionales correntinos que a él directamente no le habían dicho "absolutamente nada de eso".

Las posibilidades de sobrevida del joven eran prácticamente nulas sin ese trasplante. Pero ninguno de los profesionales consultados pudo negar que un nuevo corazón le hubiera otorgado -aunque sea mínima- una oportunidad de supervivencia. Y si esa chance existía ¿por qué no se hizo el intento? El hospital Garrahan es sin lugar a dudas el establecimiento pediátrico más prestigioso de la Argentina. Sus profesionales se han ganado el respeto de toda la sociedad, por su capacidad y abnegación en pos de salvaguardar y proteger las vidas de los niños. Lo que habrá que preguntarse es si este caso no habilita a reabrir el debate para definir los criterios con los que se decide a quién se incluye y a quién no en una lista de espera. Y, en todo caso, preguntarse si el Estado no debe hacerse cargo de resolver una condición social o familiar adversa para garantizar la vida de un niño que necesita un trasplante.

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