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Muro del adiós al gran profesor
Los trabajos del Nobel Gary Becker tuvieron gran impacto en la forma de pensar la economía, pero más en sus alumnos.
"Era un persona muy racional y calculadora, pero también muy cálida y comprometida con sus alumnos, y muy querido por ellos. Es que ademas de ser un obsesivo investigador, se volcaba a la docencia con pasión. Becker tenia un gran amor por la Teoría de los Precios y sentía la gran responsabilidad de transmitir ese legado (que a su vez venía de Stigler y Friedman antes que él). De tan intenso, desde lejos podía resultar intimidante para los alumnos. Sin embargo, mucho más fácil hubiera sido acostarse en sus laureles, dedicarse al jet set de speakers internacionales (Davos, etc.), pasearse por los canales de televisión, como hacen muchos con sus logros tan destacados. Para la mayoría de los mortales, es mucho más fácil y tentador, en vez de andar molestándose a los 70 años largos en dictar clases a un montón de novatos del primer año del doctorado". Ivan Werning, Massachussets Institute of Technology
"No había límite para el aparato económico de Becker en su búsqueda de mejoras para la sociedad. Observar a Becker atacando un problema económico era como ver a Maradona dejando a los ingleses en el camino, haciendo fácil lo extremadamente difícil. En todo el proceso, Becker te hacía sentir fundamental en el trabajo. Era Maradona agradeciéndole a Enrique por su "pase gol". Gary Becker trabajaba los siete días de la semana de forma dura, apasionada e intensa". Julio J. Elías, UCEMA
"Los estudiantes latinoamericanos lo reverenciábamos y también le temíamos. Llegábamos temprano al salón en el Divinity School, y copábamos la primera fila para escucharlo mejor, para no perdernos ni una sola de sus palabras. Gary aparecía a la hora exacta, vestido con un elegante saco de tweed, una corbata entretejida -la que casi siempre era de color granate-, su melena desmelenada, y una sonrisa un tanto irónica... Un académico brillante y original, con una enorme curiosidad sobre el mundo. Pero más que eso, fue un maestro generoso y dedicado a sus estudiantes. Haberlo conocido fue un honor; haber estudiado con él fue un privilegio". Sebastián Edwards, UCLA
"A medida que iba tipeando estas palabras, que reflejan algunos aspectos del pensamiento y de la personalidad de Gary Becker, no pude dejar de emocionarme con el recuerdo de su persona, ni de sorprenderme por verificar una vez más cuánto ha influido Gary en mi propia manera de decidir y de abordar mis temas de investigación. Gracias, maestro". Mariano Tommasi, Universidad de San Andrés
"Alguna vez le preguntaron a un futbolista cuál había sido el mejor gol de su carrera, a lo cual él rápidamente contestó que era el gol que aún estaba por anotar. Algo similar ocurría con Gary Becker, ya que nunca descansó en sus laureles. Inclusive después de haber alcanzado todos los honores a los que puede aspirar un economista". Rodrigo García-Verdú, FMI
"Descubrimos con Gary Becker que teníamos una pasión en común: el tenis. Me invitó un par de veces a jugar con él en el Quadrangle Club y luego lo hicimos en Buenos Aires. Ya en Paris, en 2006, Gary acepta con una generosidad excepcional estar un par de semanas como el Delamater Visiting Professor en el Departamento de Economía. Se instala en el Hotel Lutetia...y llega su segunda prioridad del día: "Gerry vamos a tener tenis?". En ese día frío en Paris, reservé la cancha, lo pasé a buscar por el hotel y para mi sorpresa, y la de los que transitaban por el lobby, se me aparece Gary "enfundado" en el pijama que reparten en las compañías aéreas cuando se viaja en primera, diciendo simplemente: "esto va a andar, es tipo jogging, no traje nada pero juguemos". Así yo iba caminando por las elegantes calles de Paris hacia el Luxemburgo al lado de un genio, totalmente desacomplejado, entrando a la cancha en pijama. Fue sin duda, la atracción del día. Y esta vez, no por su genio como economista e intelectual". Gerardo Della Paolera, Universidad de San Andrés.
"Hablando en tono suave, con pausas para dejar fluir el argumento, dejando de lado sus notas por un rato, desparramaba la tiza de manera casi desordenada por el pizarrón. De pronto, sin que el tono o el ritmo cambien, se daba vuelta, nos miraba y cerraba el argumento con una frase corta y precisa. Y la luz se hacía. La profundidad del argumento aparecía en nuestro cerebro con una claridad tan notable, que parecía que lo sabíamos desde siempre. Desde ese momento, estaba claro que nunca más íbamos a mirar el mundo de la misma forma". Juan Pablo Nicolini, Universidad Di Tella.
"La experiencia académica para los que cursamos micro con Gary Becker en el primer cuatrimestre de otoño del primer año fue única y privilegiada, por lo que siempre lo recordaré con muchísimo cariño. Chau Gary!". Martín Anidjar.


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