11 de septiembre 2012 - 00:00

Murray se sacó la mufa en Nueva York

Murray pudo sacarse la espina tras perder cuatro finales de Grand Slam ayer, cuando se consagró en Flushing Meadows. El escocés terminó extenuado tras 4h54m de partido.
Murray pudo sacarse la espina tras perder cuatro finales de Grand Slam ayer, cuando se consagró en Flushing Meadows. El escocés terminó extenuado tras 4h54m de partido.
Andy Murray le puso fin a la maldición del tenis británico al conquistar el primer Grand Slam para su país en 76 años, tras derrotar a Novak Djokovic en la final del Abierto de Estados Unidos por 7-6 (10), 7-5, 2-6, 3-6 y 6-2 luego de casi cinco horas. El desde hoy N°3 del mundo tuvo que sufrir para ganarle al defensor del título, que resucitó cuando iba dos sets abajo en un intenso e igualado duelo, disputado con mucho viento y cierto frío en el Arthur Ashe, la cancha más grande del mundo.

El británico grabó al fin su nombre en la lista de ganadores de Grand Slam, un grupo reducido y desde hace unos años muy seleccionado. Desde Roland Garros 2004 sólo hubo cuatro diferentes: Djokovic, Roger Federer, Rafael Nadal y Juan Martín del Potro. Aunque hace poco más de un mes se quitara presión al ganar el oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 sobre el césped de Wimbledon, Murray aún tenía una pesada carga sobre su espalda.

En el primer parcial los dos tuvieron problemas con su servicio (lo perdieron dos veces cada uno) y a la vez cometieron 19 errores no forzados. Pero Murray se mostró más firme en el tie break para llevárselo por 12-10. En el segundo pasó algo parecido con el saque (lo cedieron ambos en dos ocasiones), pero el escocés redujo los errores no forzados (9 contra 19) y así se lo quedó por 7-5. Pero la historia cambió en el tercer y cuarto parcial, ya que Djokovic mejoró su servicio, le quebró el saque a su rival en dos oportunidades en cada set, y niveló el marcador con un 6-2 y 6-3. Pero en el último parcial, Murray ajustó su juego, Djokovic bajó su rendimiento (perdió tres veces su saque) y luego de 50 minutos, el británico alcanzó la gloria en suelo estadounidense.

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