El grado de atesoramiento privado está en niveles máximos. De no mediar un ajuste, la situación se tornará más que inestable. Se culpa al turismo por la pérdida de reservas, pero también la importación de autos explica el drenaje. Claro que ambas ajustarán por precio. Sin embargo, ni la alta tasa de interés desalienta la fuga. Es imperioso que el Gobierno recupere la confianza de los tenedores de pesos. P. 3
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario