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Natu Poblet: “El placer de leer es el único motivo”
Natu Poblet en compañía de Carlos Clerici, colaborador en su programa «Leer es un placer», que ahora sale por aire (Radio de la Ciudad) e internet («Conexión Abierta»).
La «guía de recomendaciones de Natu Poblet» es una tradición para los parroquianos de Clásica y Moderna de la avenida Callao, al igual que para quienes transitan ante la fachada de la libraría y se detienen, por un instante, ante esa tablita que va renovándose en su vidriera. Sin embargo, desde hace ya varios años, su autora busca mucho más, y lo viene logrando.
En la actualidad, su programa radial «Leer es un placer» (el único en su tipo en estos días) sale por Radio de la Ciudad (AM 1110), los viernes a las 20.15, y por la radio web «Conexión abierta» (conexionabierta.com.ar) los miércoles a las 11, con el auspicio de la Dirección Gral. del Libro y Bibliotecas de la CABA. El pasado 28 de julio, además, recibió el premio Pregonero que otorga la Fundación El Libro.
«La llegada a la radio por Internet cambió radicalmente la relación con los oyentes», se entusiasma. «Si bien el programa tiene un horario de salida, después queda colgado en la red para que lo escuche quien lo desee en el horario que quiera. Eso era imposible antes. Además, las redes sociales como Facebook me permiten también interactuar con oyentes amigos y autores».
Periodista: ¿Cómo llegó a la radio?
Natu Poblet: Esto viene desde hace varios años. El que me convocó por primera vez fue Carlos Rodari, para que tuviera una columna sobre libros y novedades dentro de su programa de la noche. Eso era a fines de los 80 en «Radio del Plata», cuando todavía estaba en la avenida Santa Fe. Recuerdo con mucho cariño ese espacio, que duró hasta que continuó en el aire el programa de Rodari. Después, entre 1995 y 1999, conduje ya mi programa propio por «Radio El Mundo», con un formato bastante parecido al que tiene ahora. De ese período me queda la felicidad de haber conocido a mi actual colaborador, Carlos Clerici, a quien incorporé desde entonces. Carlos es un gran locutor, que no sólo lee los fragmentos que yo le marco, sino que también participa y pregunta. Además, como de antemano él no lee el libro que vamos a tratar en cada programa, eso resulta mucho mejor, porque lo va descubriendo en vivo a la par del oyente.
P.: Su trabajo ahora es doble, porque hay que aclarar, para quien no lo sepa, que los contenidos del programa de Internet y del que sale por Radio de la Ciudad son diferentes.
N.P.: ¡Ah, sí, por supuesto! No duplicamos ni repetimos, son programas bien distintos aunque iguales en formato, que me exige encontrar dos libros distintos cada semana. Pero, por fortuna, la cantidad de títulos y autores que me entusiasman es amplia, y a veces puedo hacer menos de lo que realmente quisiera.
P.: ¿Y nunca invitó a alguien que no le guste para criticarlo al aire y para que se defienda?
N.P.: Ah, no, no. Esto es el placer de leer, no el de destruir. Por cierto que hay muchos que lo merecen, pero no me ocupo de ellos. Mi única guía es el placer que me deparó un libro, y compartirlo con el oyente. Yo soy, ante todo, lectora, no soy ni me considero periodista. A los autores los entrevisto, ya sea en vivo o telefónicamente cuando viven el exterior, de la misma forma como si estuviera compartiendo con ellos una mesa en la librería. Sólo que con el complemento de la lectura de pasajes de su libro, que por otra parte, según me han dicho muchos de esos autores, elijo muy bien. Me gusta entregarme al autor, aprender de él, tratar de entender lo que propone en lugar de rebatirlo.
P.: ¿Tiene alguna debilidad por ciertos autores, estilos, géneros?
N.P.: En absoluto. Esa es otra de las buenas cosas del programa, que afortunadamente responde a mis preferencias amplias. Me han entusiasmado autores tan distintos como Ricardo Piglia, Edgardo Cozarinsky, Juan Gabriel Vázquez (me fascinó su novela «El ruido de las cosas al caer»), Gonzalo Celorio, Antonio Muñoz Molina, Patricio Prón, y una autora joven y completamente «antisistema», que me parece extraordinaria, como Pola Oloixarac.
Entrevista de Marcelo Zapata


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