Parece ser que la sangre no llegó al río, por lo menos por ahora y que un tímido avance en la negociación de los aranceles y desequilibrios comerciales entre EE.UU. y China despunta en el horizonte. Todos los involucrados mostraron los dientes, pero unas ciertas sonrisas desplazaron los gruñidos. Esto no significa que abandonaran sus razones para llevar agua a su molino, porque tanto Trump como Xi Jinping no son de aquellos que aflojan rápidamente. Arduo será conseguir un pacto que convenza a las partes.
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Mientras tanto, hubo una rueda más relajada en la Bolsa de Nueva York y sus tres índices de referencia finalizaron con contundentes índices positivos: el Dow Jones de Industriales finalizó en 24.202,6 puntos subiendo el 2.84 %, el S&P500 se situó en los 2.658,55 puntos ganando el 2.72% y el Nasdaq Composite apreciándose el 3.26 % llegó a los 7.220,54 puntos.
Por su parte, los índices europeos fueron la contracara de Wall Street y cerraron con signo negativo: Londres cayó un 0,5%, París 0,7%, Fráncfort 0,8%Madrid 0,1% y Milán 1,2%.
El índice Nikei de la Bolsa de Tokio cerró con un alza de 0,7%.
Abriendo el paraguas - La directora gerente del Fondo Monetario Internacional Christine Lagarde, expuso los lineamientos para crear un "fondo de emergencia" para la zona euro para la protección de los miembros de la unión monetaria ante la posibilidad de futuras recesiones económicas. En un discurso en Berlín, Lagarde celebró un "crecimiento sostenido ampliamente compartido" en la economía global, aunque avisó de "fuertes vientos amenazadores. Piensen en el aumento del populismo y en los llamados de sirena del proteccionismo", manifestó.
Para tomar medidas por si hubiera una próxima desaceleración económica, Lagarde pidió a los miembros de la zona euro desarrollar "una unión modernizada de los mercados de capitales", mejorar el sistema bancario y avanzar hacia una mayor integración fiscal, principiando por un organismo fiscal central. Una herramienta fiscal como esta tranquilizaría a los inversores, dijo Lagarde.
El fondo de "emergencia" permitiría a los países de la zona euro hacer contribuciones cada año para acumular activos en los buenos tiempos y podrían recibir transferencias durante una recesión.
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