16 de junio 2009 - 00:00

Neofascistas patrullarán las calles italianas

Roma - Camisa de color gris o caqui, gorra negra con el águila imperial romana, botas anfibias y un brazalete con la rueda solar negra, uno de tantos símbolos nazis. De esta inquietante guisa irán vestidos los voluntarios de unas patrullas callejeras, bautizadas en Italia como «rondas negras», que pretenden colaborar con las fuerzas del orden del país vigilando las calles las 24 horas.

«Ya somos más de 2.000 y entraremos en acción cuando el proyecto de ley sobre seguridad sea operativo en toda Italia», dicen los nuevos vigilantes. Para ello, en principio, no habría que esperar mucho. La nueva ley, que comprende la regularización de las patrullas ciudadanas, ya ha sido aprobada en la Cámara de Diputados y ahora es examinada por el Senado.

Estas nuevas patrullas, además, irán equipadas con casco, guantes de cuero y unas pesadas linternas eléctricas de metal que usarán como instrumento de defensa.

Servicios secretos

La presentación oficial de esta Guardia Nacional Italiana se produjo este fin de semana en Milán durante el primer congreso nacional del nuevo Movimiento Social Italiano-Derecha Nacional, una formación ultraderechista fundada por Gaetano Saya, juzgado en 2004 por propaganda de ideas fundadas en el odio racial a través de una web, e implicado en 2005 en las investigaciones sobre la formación de una especie de servicios secretos paralelos.

Y según escribió Corriere della Sera, Saya piensa a lo grande: «El modelo son las antiguas legiones romanas. Hoy se trata de limpiar las calles de nuestras ciudades de la podredumbre, en particular de la que traen los que no son italianos». La Fiscalía de Milán, entretanto, ya dispuso la apertura de una investigación sobre estas «rondas negras», aunque por el momento sin investigados ni hipótesis de delito.

La mayoría de las declaraciones de los voluntarios es, en cambio, más recatada y conciliadora. «Nosotros sólo queremos cuidar y defender el territorio», sostienen. Además, aseguran que estas rondas son «apolíticas» y que aceptan a todos en sus filas, tanto de derecha como de izquierda. Entre ellos, hay -dicen- estudiantes, militares jubilados, obreros e «incluso comunistas cansados del desorden en nuestras calles». Las adhesiones crecen de hora en hora, en plan avalancha. «Nuestra función será exclusivamente la de comunicar cualquier problema a las fuerzas del orden», explica Giuseppe Giganti, coordinador nacional de las guardias.

Hay quien asegura incluso no tener simpatías hacia el fascismo y quien explica que los símbolos y el uniforme «sirven para ser reconocidos como rondas y no para asustar». El nacimiento de estas patrullas, sin embargo, ya ha desatado una oleada de indignadas reacciones. Es un «desconcertante delirio», clamó el ex ministro del Interior Marco Minniti, del Partido Demócrata.

Y en la derecha hay quien rechaza la iniciativa («en Milán no aceptaremos nunca esta organización entre aquellos que, como City Angels, cooperan el patrullar el territorio», dijo el vicealcalde, Riccardo De Corato, del Pueblo de la Libertad). Hasta la extremista Fuerza Nueva liquidó la cosa tachándola de «bufonada».

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