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Newell’s le dio de beber a Boca de su propia medicina
El festejo loco de todo Newell’s después de que Guzmán le atajase el penal a Martínez. Semifinalistas.
Consiguió su objetivo, pero terminó cayendo en una definición que históricamente le ha sido favorable, pero esta vez no hubo "celular de Dios" que valga y Newell's se quedó con la clasificación a las semifinales de la Copa Libertadores.
El equipo de Gerardo Martino había hecho "el gasto del partido", pero nunca pudo superar a una defensa muy ordenada, que tuvo en el "Chiqui" Pérez a su mejor valor. Es más, hasta el minuto final, donde generó sus dos únicas situaciones de gol, era Boca quien había tenido las mejores ocasiones, con un cabezazo de Matías Caruzzo en un poste y otro de Nicolás Blandi, que pasó apenas por arriba del travesaño.
El planteo de Carlos Bianchi era muy claro. Una defensa muy cerrada y ayudada por volantes que bajaban a cerrar espacios y de media cancha hacia adelante la calidad de Juan Román Riquelme para manejar la pelota y la movilidad de Nicolás Blandi, con la ayuda de las subidas de Clemente Rodríguez y Leandro Marín por los costados.
Ese planteo se "rompió a los 11 minutos del segundo tiempo cuando Clemente Rodríguez cometió la tontería de hacerse expulsar al enojarse porque le sacaron una amonestación y "pechar" al árbitro Germán Delfino, que no tuvo otra alternativa que mostrarle la tarjeta roja.
A partir de allí, Bianchi "cerró la cortina" y puso a Nahuel Zárate por Blandi, dejando al equipo sin delanteros y a Riquelme huerfáno en campo contrario.
Newell's monopolizó la pelota y la manejó con elegancia pero sin sorpresa en campo de Boca y recién sobre el final encontró a espaldas de Zárate un hueco donde crear sus dos únicas situaciones de gol. Llegaron los penales y fue otra historia. Erró Riquelme el primero y el mal presagio para Boca se terminó cumpliendo 20 remates después .


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