No cesa el forcejeo: izquierda uruguaya sufre por amnistía

Edición Impresa

Montevideo - Lejos de encontrar un camino de salida a la crisis del oficialismo uruguayo, la decisión del plenario del Frente Amplio (FA) de mantener el mandato para que sus legisladores voten a favor de la anulación de la Ley de Caducidad (amnistía) y de convocar a un tercer plebiscito sobre el tema ahondó las diferencias en el Gobierno, según se pudo constatar ayer.

La votación del sábado por la noche cristalizó una división que tiene, por un lado, a la mayoría de la dirigencia frenteamplista, y por el otro, al presidente José Mujica, a su vice, el moderado Danilo Astori, y al expresidente Tabaré Vázquez.

El máximo órgano de conducción del FA resolvió ratificar el mandato para que sus diputados voten el jueves a favor de anular la ley sancionada en 1986, que consagró la «caducidad de la pretensión punitiva del Estado» sobre quienes habían violado derechos humanos en la dictadura de 1973-1985. La decisión fue adoptada por abrumadora mayoría, con 137 votos a favor, uno en contra y ocho abstenciones, informó el diario La República, pero aun así no está claro que toda la bancada oficialista obedezca el mandato, lo que podría hacer caer el proyecto. El diputado Víctor Semproni, del Espacio 609 que lideró el presidente Mujica hasta ser electo, ratificó el fin de semana que no votará el proyecto, mientras el presidente le pidió que no se «inmole». El FA cuenta con 50 bancas sobre 99 del recinto, por lo que un voto que se dé vuelta cambia el resultado. Los partidos conservadores Nacional y Colorado se oponen firmemente a anular la amnistía.

Además, el órgano de Gobierno del FA ordenó la creación de una comisión que estudie durante un mes la pertinencia de promover la convocatoria a un referendo en el que la ciudadanía convalide o rechace la anulación de la normativa, similar a los de 1989 y 2009 y en los que se impuso el No.

Esta posibilidad nació después de que Mujica afirmara el viernes que «nadie me preguntó nunca qué opinaba» y se definió partidario de «que el hombre de la calle decidiera esto». El mandatario, extupamaro, decidió en los últimos días jugar todas sus fichas en busca de mantener la amnistía. Primero en forma privada, se reunió con toda la bancada de diputados para fijar su posición y luego reafirmó esos conceptos públicamente en varias oportunidades.

Estas diferencias amenazan con crear una crisis en la coalición, cuando Mujica lleva poco más de un año en el cargo, en un mandato que concluirá en marzo de 2015.

Para desequilibrar la balanza, el FA convocó para el día de la decisión a un acto multitudinario que rodee el Congreso, al mismo tiempo que promueve la participación activa de la Marcha del Silencio para la jornada posterior, el 20, en la que se recuerda a los desaparecidos por la última dictadura militar. El analista político Juan Doyenart interpretó que «el FA queda malherido y con su división interna más expuesta; además, queda un presidente maltrecho, con un índice de popularidad que seguramente bajará».

Agencias DPA y AFP, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario