No es cuento, es China

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Wall Street cerró con ínfimas alzas a la espera de la publicación del Libro Beige de la Reserva Federal. Los inversores no pierden de vista el accionar de los precios del petróleo que subieron en Nueva York.

El índice Dow Jones de Industriales finalizó en 16.899,32 puntos subiendo el 0,20%, el S&P500 se situó en los 1.986,45 puntos ganando el 0,41% y el Nasdaq Composite apreciándose el 4.703,42% llegó a los 0,29 puntos.

Por su parte, las principales bolsas europeas, exceptuando Londres que bajó el 0,09%, el resto finalizó en positivo, Madrid subió el 1,78%; París un 0,41% y Fráncfort el 0,61%.

Aunque las circunstancias en China no son tan graves como lo fueron las estadounidenses en 2008, "hay una sensación similar en torno a los esfuerzos del Estado para mantener el crecimiento económico al tiempo que pone límite a media docena de crisis interconectadas". Pero se sabe muy bien que poner parches provisionales lo único que provoca es reducir la confianza. En China, la Bolsa perdió casi un 25% de su valor en lo que va de año, lo que supone una falta total de confianza de los inversores.

Las autoridades redujeron la liquidez causada, en gran parte, por los flujos de efectivo que salen del país y por el deseo del gobierno de mantener la moneda estable. Se recortó el porcentaje de dinero que se exige a los bancos mantener en reserva. Esto liberará más de 100.000 millones de dólares para créditos nuevos.

China lleva meses intentando impulsar el crédito, aunque con poco éxito. Otra crisis en proceso que Beijing deberá abordar: la reforma de las empresas estatales deficitarias en sectores con una enorme oferta, como el siderúrgico o el de la minería de carbón. Cada una de estas situaciones y otras mas que aparecen en el horizonte debería ser manejable por sí sola, pero están todas interconectadas.

La huída de capital provoca escasez de la liquidez, que afecta negativamente a los bancos y limita el crédito. Los préstamos a las siderúrgicas no están yendo a industrias innovadoras, lo que afecta negativamente al crecimiento, y eso, a su vez, desemboca en más estímulos y más deuda. Circulo difícil de romper.

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