La ciudad está totalmente custodiada y los periodistas y vecinos deben pasar por un control en el que se escanean sus huellas para ingresar por el vallado de las fuerzas de seguridad a los distintos hoteles en los alrededores del Provincial.
Mar del Plata - En el documento final que firmarán todos los jefes de Estado y de Gobierno presentes en la XX Cumbre Iberoamericana no habrá ninguna condena oficial contra Estados Unidos por el escándalo internacional de los documentos diplomáticos publicados por WikiLeaks.
Así se comprometió Cristina de Kirchner ante Hillary Clinton al hablar por teléfono (ver pág. 18), a menos de 24 horas de que la Argentina se convierta en anfitriona de 16 presidentes latinoamericanos, un rey y un jefe de Gobierno europeo, el portugués Aníbal Cavaco Silva, la mayoría tocados por el escándalo.
Es que la cumbre marplatense será el primer evento internacional que reúna tanta cantidad de gobernantes, luego del estallido del Wiki-escándalo. La presidente argentina tendrá la oportunidad de convertirse en una especie de catalizadora de las protestas regionales radicalizadas de presidentes como el venezolano Hugo Chávez, el ecuatoriano Rafael Correa y el boliviano Evo Morales, que quieren castigos verbales ejemplares y terminales contra Estados Unidos; y los Estados Unidos que buscan aire y tiempo a nivel mundial para respirar y poder elaborar una respuesta estratégica ante el escándalo.
La Presidente igualmente no podrá garantizar nada para frenar la verba incendiaria que Hugo Chávez desplegará en su propio acto «Bolivariano y antiimperialista» del polideportivo Malvinas Argentinas, donde en noviembre de 2005 se dedicó a embestir contra la presencia de George W. Bush en la región.
Ausencias
En el encuentro que formalmente se inicia hoy, habrá notorias ausencias: además del presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, no asistirán el nicaragüense Daniel Ortega, el boliviano Evo Morales, ni la presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff.
Más allá del escándalo WikiLeaks, los principales temas a tratar en el evento que comenzará hoy serán los siguientes:
Crisis económica: Varios países latinoamericanos presionaban hasta ayer por incluir algún tipo de crítica directa a la forma en que desde los países desarrollados se están implementando políticas para enfrentar el nuevo recrudecimiento de la crisis internacional. En particular, Brasil, Venezuela y en parte la Argentina, entre otros participantes, buscaban que haya una mención a los ajustes en el mundo desarrollado (especialmente Europa y los Estados Unidos) y contra el peligro del resurgimiento de cierto proteccionismo en esos mercados, lo que afectaría a las exportaciones de la región latinoamericana. Además, se intentaba una condena a la «guerra de monedas» y las intenciones de Estados Unidos de presionar por devaluaciones. Chile, Perú y la mayoría de los centroamericanos (con fuertes vínculos comerciales con Estados Unidos) se oponían abiertamente a incluir este capítulo en la cumbre, al menos en la declaración final. Otros aseguraban que no es de buen vecino criticar a España y sus políticas de ajuste sin la presencia de José Luis Rodríguez Zapatero en el evento. Precisamente, el español no estará en Mar del Plata, por tener que defender hoy en Madrid su propio plan de ajuste.
Sucesión en Unasur. Aunque no de manera oficial, el nombre de la persona que reemplazará a Néstor Kirchner será uno de los temas a tratar en la cumbre. Se menciona la posibilidad seria de ofrecerle el cargo a Lula, que desde el primer día de 2011 ya no ocupará más la jefatura del Estado brasileño. Cuenta con el apoyo casi unánime de toda la región, pero es reticente a tomar la responsabilidad. Quizá podría inclinarse por un puesto en Naciones Unidas. La segunda candidata es la chilena Michelle Bachelet (también con cargo en la ONU), que también lograría consenso. Más atrás aparece el uruguayo Tabaré Vázquez, improbable por el veto argentino. Algunos quieren convencer al ex presidente socialista chileno Ricardo Lagos, de mala relación con su compatriota Sebastián Piñera.
Honduras. El país centroamericano sigue siendo para la región la «piedra en el zapato» y su Gobierno, el enemigo regional. Por primera vez en todos los años de este tipo de cumbres, un Estado no es invitado a participar. Porfirio Lobo no estará presente porque se halla suspendido por la Organización de Estados Americanos (OEA) debido al golpe del 28 de junio de 2009. Sobre el tema, el propio Enrique Iglesias, presidente de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), admitió que no hay unanimidad, y que hay Estados que defienden la prohibición a rajatabla (la Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador), mientras otros preferirían aceptar la presencia de Lobo y comenzar a discutir luego el regreso a Tegucigalpa de Zelaya (México, España, Perú y muchos latinoamericanos). La decisión final para la prohibición hondureña corrió por parte de la Argentina, uno de los países que directamente no reconocen al Gobierno de Lobo.
Cláusula democrática. Dentro de los acuerdos que se presentarán el sábado, se incluirá uno específico para que los miembros del bloque se comprometan a respetar los procesos democráticos internos, similar al que se incorporó la semana pasada en la carta de la Unasur. La idea surge luego de los intentos golpistas en Honduras y Ecuador, y no se sabe aún si será respetado por Cuba.
Temario oficial. El tema de fondo de la cumbre será «Metas 2021: la educación que queremos para la generación de los Bicentenarios». Se prevé en este sentido un desembolso regional de hasta u$s 100.000 millones para universalizar la escolarización de niños y adolescentes. El tema fue incluido a petición de la propia Cristina de Kirchner y ayer fue expuesto en el plenario de la cumbre por el ministro de Educación, Norberto Sileoni.
* Enviado Especial
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