2 de enero 2009 - 00:00

“No hacen nada fácil el camino a empresas”

“No hacen nada fácil el camino a empresas”
Santiago Urbiztondo aseguró que la decisión del Gobierno de intervenir TGN se basa «en razones que no son admisibles en términos contractuales». El también profesor titular de Economía y Regulación de los Servicios Públicos de la Universidad Nacional de La Plata y economista jefe de FIEL dijo que la situación financiera de una compañía no perjudica la prestación del servicio y que «esto quedó demostrado con las numerosas empresas que se declararon en default en 2002 y, que sin un veedor puesto por el Estado, operaron sin mayores problemas».
Quien fuera consultor del Enargas, ENRE y la Secretaría de Defensa de la Competencia, entre otros organismos, también señaló que hay muchas empresas en situación similar a TGN.
Periodista: ¿Cómo evalúa la decisión del gobierno de intervenir TGN?
Santiago Urbiztondo: Creo que está basada en razones que no son admisibles en términos contractuales. Hay dos hipótesis sobre qué llevó al Gobierno a tomar esta decisión. Una, mencionada por funcionarios, es que a partir del default, el Gobierno teme por la calidad y gestión del servicios. Según el marco regulatorio o las reglas de las licencias de TGN, las distintas causales que existen para rescindir un contrato están orientadas a proteger el servicio. La segunda es que al Gobierno lo movieron un conjunto de razones no confesables. Básicamente que porque la ANSES ahora es acreedora de TGN, el Estado da una muestra fuerte de que no tolera este tipo de disciplina, o que interviene porque está peleado con Techint o quiere hacerse cargo de la empresa.
Decisiones
P.: ¿Cuál tiene mayor argumento?
S.U.: Evidentemente la que no tiene que ver con cláusulas contractuales. El argumento del Gobierno no tiene sustento porque TGN, entre otras muchas empresas, después de 2002 entró en default. Sin embargo, ninguna tuvo un veedor o coadministrador aun cuando las decisiones las tomaba el mismo ministro de Infraestructura con la misma familia gobernando. Entonces ¿por qué ahora toman una decisión distinta? Además, la evidencia que dejó en 2002 fue que la situación financiera de la empresa, en términos de renegociación de deuda, no afectó la calidad del servicio. En cambio, sí las tarifas congeladas, que no haya gas para exportar, etcétera.
P.: ¿Adjudica entonces la decisión a simplemente una nueva intervención en una empresa de servicios públicos como ya se ha hecho?
S.U.: Sí. Si uno se fija cuál ha sido la tendencia del Gobierno en los últimos cinco años, a veces con razón y otras sin tenerla, se han rescindido contratos, haciéndose cargo directamente de la empresa o reemplazando a los accionistas con gente de su confianza. Esta decisión entra en esa lógica también.
P.: Como está planteada esta intervención ¿cree que habrá cambios en el funcionamiento de la empresa o en la prestación de servicios?
S.U.: La empresa puede seguir funcionando como hasta ahora. De hecho, ya las ampliaciones de la red no las controla directamente la empresa, la constitución de fideicomisos con fondos específicos para obras da muestra de que es el Estado el que interviene en la elección de los ejecutores. Tengo los números frescos, sin embargo estimo que el balance operativo de TGN debe cerrar, pero no habrá inversiones espontáneas.
Energía
P.: ¿Cuál es el principal problema que hay hoy para las empresas vinculadas al sector energético?
S.U.: El gobierno sigue apretando fuerte con el congelamiento tarifario. Hubo una suba hace unos meses, pero no lo cobró TGN. El propio Julio De Vido lo dijo y explicó que fue porque la empresa no se puso de acuerdo con el Gobierno. La negociación se basa en retirar la demanda del CIADI. Ésa es una muestra más de que están muy complicadas las cosas. El Gobierno no hace el camino más fácil para las empresas en ningún sentido.
P.: ¿Qué otras compañías están en una situación similar a TGN?
S.U.: Hay muchas. TGN es solamente la primera que tuvo vencimientos que no pudo pagar. El resto habrá que esperar a ver si consigue financiamiento para pagar. Poner plata en un contexto donde no hay contrato vigente es una decisión que las empresas no suelen tomar.
P.: ¿Y TGS?
S.U.: Tiene menos problemas porque no hizo inversiones para exportar gas y ahora no puede hacerlo, como le pasó a TGN. Pero tanto TGS como TGN antes del colapso de la convertibilidad tenían rentabilidad muy alta, la más alta de las compañías de servicios públicos. Tenían margen para absorber una reducción tarifaria real, pero no tanto como para afrontar una suba de 200% de los costos. Y hoy también el Gobierno posee acciones de TGS, obtenidas del traspaso de las AFJP al Estado.

Entrevista de Florencia Lendoiro

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