Dentro de las máximas que resultan de estricto cuño bursátil, siempre hemos agregado conceptos que, proviniendo de otros círculos, muy bien se adaptan a explicar situaciones de Bolsa. Y en este caso, el título recuerda a Fangio cuando aseguraba que «en la bajada, no hay freno que aguante...». Intentos de frenar la depresión de precios, desde el estallido de la noticia sobre YPF, buscando todas las estrategias defensivas posibles, para arribar a la rueda de ayer viendo que nada surtió efecto. Ni el sostener con posiciones dirigidas a papeles clave, como se ensayó, ni el cerrar filas de la oferta para llevar todo a un «embudo» de volúmenes mínimos es suficiente para equilibrar. Por menos que se realice, siempre vienen quedando desbordados los papeles por la oferta, que no cede y no tiene límites aparentes. El colocar posiciones resulta la premisa y el slogan sería: «Venda, a como sea...».
Ayer fue otra fecha en la que el exterior, con artilugios habituales de Wall Street y su dialéctica, generó un aumento en índice Dow -el 0,7%- y en toda Europa. Sólo el Bovespa se lo perdió, con baja del 0,4%, pero lo del Merval resultó de otro planeta: rebaja del 1,5% y pasando por el piso de los 2.300 puntos, aterrizando en 2.277 . Sólo «10» alzas, por «48» plazas en descenso (el «M.AR», de acciones locales, cayó un 2,5%). Redondeando la flaca labor, un magro total de $ 38 millones de efectivo. Sólo Tenaris con suba, entre líderes, y recortes notorios en las demás del Merval. Habrá que apelar a algún «freno de mano», como recurso límite. La Bolsa, resbalosa.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario