6 de agosto 2009 - 00:00

No preocupa, pero ya no está barato

No preocupa, pero ya no está barato
Hay muchas maneras de medir si el mercado está caro o barato. Según la más usual entre los inversores fundamentalistas, el radio precio/ganancias del S&P 500 parece que hoy baratos no estamos. Es que para comprar un papel de cada miembro del índice S&P necesitaríamos acumular durante 17,77 años las ganancias que tuvieron sus 500 integrantes en los últimos doce meses.

Para los que están en el otro extremo del arco, los analistas técnicos, la situación no es muy distinta, ya que el índice de fortaleza relativa a 14 días del S&P 500 (RSI) orilla en 76 puntos el máximo desde octubre de 2006, sobrepasando cómodamente los 70 puntos considerados tradicionalmente como una señal de venta.

Incluso quien no se guíe con ninguna de las religiones del mercado no puede dejar de prestar atención a que a partir del mínimo del 9 de marzo, el S&P 500 ha experimentado la suba más violenta desde la Gran Depresión de los 30.

Con todo esto no intentamos justificar el 0,42% que perdió en la víspera el Dow al cerrar en 9.280,97 puntos, sino hacer un llamado de atención para prevenir dónde estamos parados.

La merma de ayer tuvo más que ver con lo que se ha venido viendo durante las últimas semanas que con cuestiones más complejas. Así, se puede apuntar al balance de Procter & Gamble, Dean Foods, Baker Huges, etc., como disparadores del mal humor, en una jornada en la que el dólar retrocedió y la tasa de los treasuries a 10 años subió al 3,762% anual.

Es cierto que los últimos datos sobre la situación laboral no fueron buenos, pero la suba del petróleo a u$s 71,97 por barril con un retroceso del oro a u$s 965,2 por onza sugiere que no es la economía lo que más preocupa.

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