No salió ni el tiro final

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Enero dejó su estela en el final, con una semana que delató las incongruencias en que viven los mercados actuales. Y donde pueden convivir, en sólo cinco ruedas, todos los resultados posibles. Como un lunes amesetado y expectante, con un 0,10% de diferencia. Dejando paso a un martes más entonado y sumando con el 1,10% a favor. Rematado en un ataque frontal de las alzas, en miércoles, llegando a un excelente 2,4% de diferencia.
Cuando la mesa estaba servida, para hacer un final de mes feliz -y hasta lujoso- llega el jueves con un desagio del 1,53%. Y ni el tiro del final, el viernes, acertó al aro: devaluando al índice en el 1,05 por ciento.
Acaso, lo más acorde para un enero que distó de ser lo francamente favorable que dice el historial, solamente a los tumbos y para quedar con las manos vacías. Como si 2009 todavía «no vino», parados justamente en el final de diciembre de 2008.
Día donde Obama cargó con enojo sobre los avivados de las entidades, que hicieron su propio «salvataje», tomando «bonus» suculentos de entidades medio sumergidas. Y en el Dow, reflejo bajista del 1,6 por ciento.
Semana donde el Merval se bamboleó sin poder ratificar ningún movimiento, agregando sobre las últimas fechas la anémica figura de volumen efectivo en menos de $ 20 millones.
No queda otra conclusión que ésta: se continúa viviendo de las noticias del día, sean o no de relevancia, pero con inmediatos «golpes de mercado» que rebotan en todos los recintos del mundo. Y ante esto, las defensas son mínimas y la permanencia en una dirección concreta, suele no durar más que un par de ruedas.
Llegada de trimestrales, de diciembre, resulta la expectativa local. Y la Bolsa, vacía.

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