3 de marzo 2016 - 00:00

No siempre la madre es una sola

“Una segunda madre” es una chispeante comedia que expone además los conflictos de clase en el Brasil contemporáneo.
“Una segunda madre” es una chispeante comedia que expone además los conflictos de clase en el Brasil contemporáneo.
"Una segunda madre" (Qué horas ela volta?, Brasil, 2015). Dir.: A. Muylaert. Int.: R. Casé, C. Márdila, L. Mutarelli, K. Teles, M. Joelsas, H. Albergaria, A. Abujamra.

El título original de esta comedia brasileña suavemente emotiva es "Qué horas ela volta?", y responde a una instancia del relato. Más orientador es el título de difusión internacional, "Una segunda madre". Durante años, la doméstica ha criado al hijo de los patrones, que la consideran como de la familia. Salvando las distancias. Pero en los últimos diez años no le han dado siquiera tiempo para ver a su propia hija, que quedó en el interior. Un día viene la chica ya crecida, se instala en la casa para entrar a la universidad, y sin quererlo altera todo.

¿Cómo la hija de la sirvienta va a elegir el dormitorio de huéspedes, sentarse a desayunar a la mesa de los dueños y refrescarse en la piscina? "No son mis patrones", le responde a la madre, que está sumamente alarmada, y lo mismo la dueña de casa, que empieza a mostrar los dientes resquebrajando su careta de progre. En cambio el marido se muestra peligrosamente amable. Y el hijo hace la suya (no dijimos "la hace suya", que es otra cosa). Pero ese es recién el nudo de la historia.

Atrapante, con varias vueltas, "Una segunda madre" propone como al pasar varias cuestiones, de orden social, laboral, generacional, incluso hace reflexionar sobre la naturaleza de los dones, que a veces brinda más a quien menos tiene. Y sobre el modo en que cada cual aprovecha sus oportunidades para progresar, o las desperdicia, o las bloquea. Pero, sobre todo, plantea con sensibilidad y sin cargar las tintas una cuestión de relaciones materno-filiales. Y ahí, para nuestros personajes, puede haber una segunda oportunidad.

Película con mucho para sonreír, para reflexionar, y para admirar, porque el elenco es excelente (Regina Casé, Camila Márdila, Karine Teles en papel de nariz parada, y todo el resto), y la directora Anna Muylaert es muy buena observadora y narradora de mano fina. Ella no necesita que alguien diga ningún discurso. Le basta una frase cotidiana soltada al pasar, un gesto, una mirada, un vistazo a la habitación, y con eso ya es suficiente. Una joyita, que hace juego con "Domésticas", de Fernando Meirelles, y en especial con "Lejos del 16°", el episodio de Walter Salles para "Paris, yo te amo", donde una inmigrante deja todas las mañanas a su bebé, para ir a cuidar al bebé de su patrona.

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