15 de julio 2009 - 00:00

No sólo para fans de la saga de Star Wars

The Star Wars Exhibition es imperdible para fans de la saga de George Lucas y un buen entretenimiento para el público en general y los chicos en particular.
The Star Wars Exhibition es imperdible para fans de la saga de George Lucas y un buen entretenimiento para el público en general y los chicos en particular.
Con 250 piezas, la muestra sobre la saga de Star Wars de George Lucas actualmente en el Centro Cultural Recoleta es algo que definitivamente debe ser visto por todo fan de las seis películas consideradas hitos del cine fantástico. Y aunque hay matices que potencian algunas de las mejores piezas junto a otros detalles menos cuidados que no favorecen del todo la experiencia, se puede decir que The Star Wars Exhibition -que viene recorriendo todo el mundo desde hace años- también puede servir como razonable entretenimiento aún para el público menos fanático de la mitología de los Jedis y, obviamente, también para los chicos.

A primera vista lo más impactante visualmente son las naves tamaño natural, algunas enormes maquetas originales, y obviamente los hombres disfrazados con las armaduras plásticas originales -o al menos réplicas muy parecidas- de Darth Vader y los famosos troopers malos revestidos de blanco. Sin embargo la Fuerza no está del todo del lado de varios clones de princesas Leias que andan por ahí, junto con algunos Jedis autóctonos -algunos intentando algún parecido con Ewan McGregor-. En este sentido, se ve más rigor en los maniquíes con vestuarios originales a todo detalle, como el uniforme de soldado de la República, o la lujosa indumentaria del personaje de Natalie Portman en el primer film de la nueva trilogía.

A nivel cinéfilo, sin duda lo mejor de esta Star Wars Exhibition son los diseños originales surgidos de los distintos departamentos de arte, vestuario y efectos especiales de la primera trilogía. Como en esos tiempos estaba todo por inventar en la saga, la muestra ofrece un muy atractivo recorrido por la génesis de la misma. Por ejemplo, en la sala dedicada a los robots R2d2 (Arturito para los amigos) y 3CPO, los diseños ayudan a entrever cómo se fueron armando estos verdaderos íconos de la cultura pop moderna. En el caso de 3CPO, los primitivos bocetos narran la prehistoria del diseño del personaje de Lucas, y sus referencias al famoso robot de «Metropolis» de Fritz Lang (del mismo modo que los figurines de vestuario ayudan a percibir los orígenes samurai de muchos de los guerreros galácticos).

Estéticamente, la presentación es elegante y generosa en cuanto al espacio que le dedica a cada personaje importante de Star Wars, que ocupan distintas galerías a lo largo de pasillos que conforman un diseño pensado para que el evento luzca como un museo Jedi. Sin embargo, si bien las piezas son las mismas de las exhibiciones internacionales, hay cierta diferencia: nuestra «Star Wars Exhibition» es mucho más estática que la que se pudo visitar, por ejemplo, en Europa. Es decir, no hay nada que interactúe tecnológicamente con el público, algo que se lamenta especialmente en el caso de los chicos que podrían tener noción sobre cómo se hacen los efectos especiales de «green screens» participando en cambios de escenarios a través de este tipo de sistemas.

Sí se mantiene algo llamado «Escuela de Jedi», invento pensado para que los chicos puedan jugar durante un rato con los sables luminosos tan característicos (y costosos para comprar). De todos modos, esta última variante quizá no sea lo más recomendable en tiempos de gripe A, ya que si se lo piensa bien, chicos que están faltando a clase debido a la crisis sanitaria tal vez no deberían hacerlo para asistir a una lucha simulada con Darth Vader.

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