6 de octubre 2010 - 00:00

Nobel de Literatura: ¿el año de la poesía?

A los 81 años, Tomas Tranströmer lidera desde hace semanas la lista de favoritos al Premio Nobel de Literatura 2010 de la casa de apuestas Ladbrokes.
A los 81 años, Tomas Tranströmer lidera desde hace semanas la lista de favoritos al Premio Nobel de Literatura 2010 de la casa de apuestas Ladbrokes.
Mañana la Academia Sueca dará a conocer el nombre del ganador del más mediático y popular de los Premios Nobel, el de Literatura. Como todos los años los comentarios, reflexiones, conjeturas y apuestas producen las más variadas listas de candidatos a conquistar un millón y medio de dólares y el diploma que arroja al elegido al encumbramiento mundial. En las listas que se han divulgado hay autores que de un puesto relegado en años anteriores han pasado a estar entre los finalistas, los eternos favoritos, y los inesperados, dado que a la Academia Sueca dos por tres le gusta sorprender con un autor insospechado para el lauro. Ha sido así que junto a esperados desde hacia años para su consagración como Naguib Mahfuz, José Saramago, Günter Grass, J.M. Coetzee, Harold Pinter y Doris Lessing, asombró que se eligiera, por ejemplo, a Derek Walcott, Dario Fo, V.S. Naipaul, Elfriede Jelinek, Herta Müller.

A partir de los años 60, la Academia Sueca fue constantemente cuestionada por no haber premiado, entre otros, a Emile Zolá, Lev Tolstoi, Henrik Ibsen, James Joyce, Marcel Proust, Federico García Lorca, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Vladimir Nabokov, y, a la vez, haber coronado a Echegaray, Sienkiewickz, Grazia Deledda y Jacinto Benavente. Esa críticas llevaron a un cambio que se ha manifestado, de forma cada vez más evidente, en sus decisiones desde 1969, cuando otorgó el Nobel al irlandés Samuel Beckett. A partir de ese momento comenzó a elegir autores mundialmente valorados (Neruda, Böll, Canetti, García Márquez) o a aquellos que han sumado a las letras un rasgo innovador, algo que hasta entonces no había entrado en el canon de la magna institución sueca, Wislawa Szymborska une poesía y humor, Dario Fo grotesco y comedia del arte, Naipaul ficción y relato de viajes (es por este planteo que desde hace unos años se viene señalando al cantautor Bob Dylan como un posible Premio Nobel). A esta intencionalidad estética se suma una preferencia de los suecos, ni explícita ni permanente, por un cierto compromiso políticamente correcto. Peter Englund, secretario de la Academia, lo sugiere al decir que «desde hace tiempo sólo nos guiamos por criterio de calidad y evaluamos obras de vida».

Teniendo en cuenta todo esto es difícil profetizar el nombre del escritor que mañana esparcirán los medios de comunicación del mundo. Después del premio el año pasado a la rumana Herta Müller, que mezcla escritura poética intimista con testimonio político de vivir bajo dictaduras, muchos apuestan a «una nueva sorpresa igualmente rotunda». Veamos algunos de los que están en danza.

La poesía

En las últimas semanas, la lista de favoritos de la casa de apuestas Ladbrokes, ha estado liderada por el poeta sueco Tomas Tranströmer, seguido por el polaco Adam Zagajewsky, el surcoreano Ko Un, el australiano Les Murray y el libanes Adonis (Ali Ahmad Said Asbar), que ha sido el gran candidato los últimos años. Se presume que dado que hace 14 años, desde la genial polaca Szymborska, no se premia a la poesía, ahora es el momento de volver a rescatar ese género considerado «la cenicienta de las editoriales». Pero si fuera sólo por una cuestión de tiempo se debería tener en cuenta que desde hace 20 años, desde Octavio Paz, que no se premia a un autor de lengua española, y hay un poeta que reúne lo que buscan los suecos: innovación y clalidad, el chileno Nicanor Parra.

Los datos que se juegan a favor de Tomas Tranströmer, es que se trata de «un extraordinario poeta, postulado desde hace tres décadas, y es ahora o nunca, porque tiene 81 años y su salud hace temer por su vida» y, además, que los suecos pueden estar pensando que se deben a ellos mismos un premio porque el último fue hace 26 años.

Salir de Europa

Algunos infieren que tras ocho premios seguidos a escritores europeos, el Nobel podría esta vez cambiar de continente, y llegar a manos del japonés Haruki Murakami, el estadounidense Cormac McCarthy, y el keniata Ngugi Wa Thiongo.

Por lo general se le otorgan muy pocas posibilidades a los escritores de España y América Latina. Los candidatos más fuertes son el mexicano Carlos Fuentes, y el peruano Mario Vargas Llosa, que lleva décadas en la mesa de las decisiones finales, y cuyo caso se está acercando al emblemático de Jorge Luis Borges. Indiscutiblemente merecido, permanentemente propuesto y constantemente desplazado.

En los lugares más lejanos de la lista de los 18 jurados suecos que deciden, donde no se mencionan a ningún argentino, están el nicaragüense Ernesto Cardenal, y el uruguayo Eduardo Galeano, que ha ganado el Stieg-Dagerman 2010, como Jean-Marie Le Clézio y Elfriede Jelinek el año que fueron galardonados al Nobel.

Entre las sorpresas desconcertantes está el ignoto dramaturgo paraguayo Néstor Amarilla, de apenas 30 años, que ha subido fuertemente en las apuestas. Sería realmente extemporáneo que el premio que no le fue otorgado a Augusto Roa Bastos lo reciba un autor poco fogueado.

Tres españoles se mencionan sin ofrecerle mayores perspectivas: Luis Goytisolo, Juan Marsé, Pere Gimferrer, y dos a los que algunos dicen que «si bien tienen sobrados méritos aún les falta tiempo»: Javier Marías y Enrique Vila-Matas.

Los «eternos»

Si la Academia se decidiera a premiar nuevamente este año a un «consagrado internacionalmente», un «clásico contemporáneo», lo sacará de la gatera donde están meritoriamente a la espera, junto a Mario Vargas Llosa, los estadounidenses Philip Roth, Joyce Carol Oates, Don DeLillo y Thomas Pynchon, el austríaco Peter Handke, los italianos Antonio Tabucchi y Claudio Magris, el portugués Antonio Lobo Antúnez, el israelí Amos Oz, las canadienses Margaret Atwood y Alice Munro, el polaco Adam Zagajewski, el indio Salman Rushdie, el checo Milan Kundera, y el francés Michel Tournier.

M.S.