Pero fue un director confesadamente ateo como John Huston quien filmó la que tal vez sea la gran adaptación de la historia del Arca de Noé en uno de los mejores segmentos de la superproducción de Dino De Laurentiis, "La Biblia" de 1966. El film, que hoy podríamos considerar brillante, fue muy criticado en su momento, empezando por el hecho de que a pesar del título y sus tres horas de duración, apenas llegaba a la historia de Abraham, Sarah y el sacrificio de su hijo Isaac, es decir, un fragmento del Libro del Génesis (lo que volvió muy importante las palabras agregadas al título original "...in the begining").
Es un film que no suele acompañar otros clásicos religiosos que repiten en TV para Semana Santa y Navidad, quizá debido a que fue la primera película con desnudos femeninos y masculinos en el Jardin del Edén, por supuesto- y en ocuparse de Sodoma y Gomorra, con imágenes de zoofilia y toda la población intentando darle una demasiado cálida bienvenida, según las costumbres de la ciudad, a los tres ángeles que en un toque de genialidad eran interpretados simultáneamente por Peter O'Toole.
Pero el largo fragmento del Arca tiene un tono ingenuo y, por momentos, muy alegre, empezando por Noé, interpretado por el propio John Huston asustándose de la voz del Señor (es decir, de su propia voz, ya que el director también se ocupaba de las intervenciones en off de Dios). Aún hoy, los efectos especiales son impresionantes, pero el tratamiento de Huston no tenía nada que ver con el cine catástrofe, y la muerte de la humanidad antediluviana sólo se escuchaba a través de los alaridos mezclados con el viento y la tempestad, en una escena aterradora.
En realidad, la producción de De Laurentiis iba a ser dirigida por el genio excéntrico Robert Bresson, que decidió empezar justamente por el fragmento del Arca, para el que pidió absolutamente todos los animales del zoológico de Roma, lo que el productor le consiguió. Sólo que cuando el magnate italiano observó las primeras tomas, que en vez de mostrar los animales que tan difícil había sido conseguir sólo mostraba sus huellas en la tierra, despidió inmediatamente a Bresson y buscó otro director.
Pero la era de oro del cine bíblico fue el período mudo.
Hoy todos recuerdan a Michael Curtiz como el director de "Casablanca", pero en 1928 era el famoso tiránico cineasta húngaro importado por Zanuck para filmar su superproducción de un millón de dólares, "El arca de Noé ("Noah's Ark"). Aunque mezcla los pecados del hombre moderno en una larga historia ambientada en la Guerra del 14, y luego combina a gusto varios relatos del Antiguo Testamento, sin duda la recreación del Diluvio lograda por Curtiz es imponente (y está acompañada de alucinantes efectos de sonido y música sinfónica, dado que era uno de los primeros films con banda sonora según el proceso Vitaphone). De hecho, tan imponente que en el rodaje murieron al menos 3 extras y fueron heridos docenas, y la filmación fue tan exigente que la estrella Dolores Costello terminó internada con neumonía. Uno de los extras heridos pero sobrevivientes a "El Arca de Noé fue un por entonces desconocido John Wayne, que medio siglo más tarde volvió a ser dirigido por Curtiz en su ultimo film, "Los Comancheros", donde no se sabe si murió algún piel roja.
| D.C. |


Dejá tu comentario