25 de agosto 2009 - 00:00

Notables versiones del Vienna Piano Trio

Vienna Piano Trio. Obras de F. J. Haydn, B. Smetana y F. Mendelssohn Bartoldy. (Teatro Coliseo).

Un excelente grupo de cámara austriaco, el Vienna Piano Trio, prestigió los dos ciclos del Mozarteum Argentino, que continúa con su brillante programación. Constituido por Wolfgang Redik en violín, Matthias Gredler en violoncello y Stefan Mendl en piano, el Vienna Piano Trio se generó en 1988 con los mismos artistas con la única sustitución del violoncellista Marcus Trefny inicial por el actual Gredler.

A través de los tres tríos del programa se pudo comprobar la musicalidad y ese claro concepto camarístico que está arraigado en cada uno de los intérpretes. El violín de Redik es infalible. Su potencia expresiva y refinamiento lo colocan en un lugar destacado dentro del conjunto que tiene a otros dos puntales en el piano de Mendl, dueño de un fraseo exquisito, y a Gredler un extraordinario violoncellista, de presencia sonora robusta.

Las tres voces ensambladas del Vienna Piano Trio producen maravillas como el «Trío con piano» en Sol Mayor, Hob. XV/25, de Franz Joseph Haydn («Trio allOngarese») con tres movimientos perfectamente equilibrados cuyo «Rondo» final deslumbró, una instancia de rapidez fenomenal hermanado con la gran tradición de la música popular húngara, a la que Haydn parece homenajear.

El bello Trío con piano en Sol menor, Op. 15 del nacionalista romántico Bedrich Smetana, con un primer movimiento de signo trágico (Moderato assai) que tiñe toda la composición hasta llegar al luminoso Finale: presto, instancia virtuosística típica de la música bohemia, que los músicos tocaron con energía. Un «Trío para piano, violín y violoncello» (el N° 2) en Do menor, Op. 66, de Félix Mendelssohn Bartoldy ocupó toda la segunda parte. Los cuatro tiempos expusieron el lujo del lenguaje romántico mendelssohniano, como ese estupendo «Molto allegro, quasi presto» que ocupa el tercer lugar en la obra que recuerda al «Scherzo» de «Sueño de una noche de verano» del autor. Ante los aplausos insistentes, el grupo de cámara agregó un movimiento de un trio de Franz Schubert, lo que completó una mirada al mundo clásico y a su transformación, el romanticismo.

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