Nueva Zelanda: de norte a sur, destino de moda

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Una imponente isla que se divide en norte y sur, y cuyos paisajes cambian a medida que se la recorre. Cosmpolita como pocas, Nueva Zelanda invita a los viajeros a disfrutar desde impresionantes playas, trekking y excursiones hasta conocer los secretos de la cultura maorí a través de la arqueología y el arte. Si bien es un país pequeño, es inmenso en cantidad de atracciones.

Las visitas de argentinos a Nueva Zelanda crecieron el año pasado un 140% , según datos de la aerolínea de bandera de ese país, Air New Zeland.

Si bien es un país pequeño, de unos 4 millones de habitantes, tiene muchísimas actividades para realizar. Muchos incluso la combinan con Australia.

Auckland suele ser la puerta de entrada para gran parte de los viajeros, sobre todo porque existe un vuelo directo desde Buenos Aires que las conecta en tan solo 13 horas. Cosmopolita y multicultural, sorprenderá la diversidad de etnias que la habitan, razón por la cual es común escuchar toda clase de lenguas hablándose a la vez.

Es curioso que Auckland tenga más de 50 volcanes dispersos por la ciudad (no se asuste, ninguno activo). De hecho, la ciudad flota encima de lava a algunos kilómetros de profundidad.

Entre sus visitas, para tener una primera visión de la urbe, se recomienda subir a la Torre del Sky Tower, un edificio de 328 metros al cual se asciende en ascensor panorámico.

Conocida como la "ciudad de los veleros", tiene una importante zona donde se practican deportes acuáticos. Pero además, quienes pasen por esta ciudad, deberían ir a conocer el Auckland Museum, donde se exhiben numerosos objetos de la cultura maorí, el parque de diversiones Rainbow's End, el Museo Marítimo Nacional de Nueva Zelanda y la Auckland Art Gallery, entre tantas atracciones. Desde allí. incluso zarpan ferries hacia otras zonas de la ciudad, como Davenport o Rangitoto.

Saliendo ya de su ciudad principal, se recomienda pasar por la famosa bahía de Plenty. Ubicada a lo largo de la pintoresca Pacific Coast Highway, hay allí unas increíbles playas para disfrutar del más hermoso mar. Monte Maunganui, Tauranga y la Isla Blanca son algunas de las opciones. Alrededor de Tauranga hay hectáreas de huertos de árboles frutales y jardines que producen desde kiwis y frutas cítricas, hasta paltas y vinos. Un paisaje de cuento. A sólo 60 kilómetros de allí, Rotorua es una parada obligada. La ciudad es conocida por su actividad geotérmica y cuenta con géiseres -es notable el géiser Pohutu en Whakarewarewa- y piscinas de lodo caliente.

El famoso Monte Maunganui se encuentra cerca de Tauranga. La zona cuenta con espectaculares playas. En la punta de la península se halla un volcán inactivo, Mauao, el cual alcanza los 230 metros. Su fama entre surfistas ya es un hecho, dado que posee una instalación de arrecifes artificiales que producen unas olas perfectas.

Como es imposible recorrer cada rincón de la Isla Norte de Nueva Zelanda en tan solo una nota, haremos un salto a la parte sur, que también merece su espacio.

Marlborough se ubica en la parte superior de la Isla Sur y es la región vitivinícola más grande de Nueva Zelanda. Allí se pueden realizar desde tours vitivinícolas hasta hermosos paseos en bicicleta.

La región de West Coast, o "la costa" como la llaman los lugareños, es un lugar salvaje repleto de ríos y selvas tropicales, glaciares y tesoros geológicos. Las Pancake Rocks se encuentran allí. Se trata de formaciones rocosas que, como su nombre lo indica, tienen forma de panqueques. Si el mar está muy agitado el agua entra con tal fuerza por los orificios que se crean géisers verticales.

A sólo 35 minutos al este de Hokitika (un tranquilo pueblo de la West Coast) se encuentra el Hokitika Gorge (Garganta de Hokitika) un desfiladero de rocas de granito y bañadas por las aguas glaciares del río Hokitika de un color turquesa intenso.

La otra ciudad elegida para nombrar, dentro de las muchas que se pueden y deben visitar en ese lado de la isla es Queenstown. El pueblo se ubica en la orilla del prístino lago Wakatipu, entre imponentes cadenas montañosas. Allí se practica toda clase de acividades como bungy jumping, paracaídismo y esquí en el invierno. A cuarenta minutos de Queenstown, en el extremo norte del lago Wakatipu, se encuentra el asentamiento rural Glenorchy y Paradise Valley. Desde allí hay una breve distancia hasta el Parque nacional Mt Aspiring y el inicio de una de las mejores caminatas de Nueva Zelanda.

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