El Banco Central avanza en su objetivo de que se instalen cajeros automáticos que no pertenezcan a bancos en shopping, supermercados, estaciones de servicio o cualquier espacio público. Para eso dispuso que las entidades financieras tendrán que interconectar sus cuentas y tarjetas de débitos con estas nuevas redes. La resolución apunta a darle mayor despliegue al mercado de servicios financieros y romper el dominio que hasta el momento muestran las tradicionales redes Banelco y Link. La primera de ellas perteneciente a Prisma, la empresa que emite la tarjeta Visa en Argentina, que integra un grupo de una docena de bancos. La segunda es de propiedad de los bancos Provincia, Nación, Ciudad y Credicoop.
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La entidad monetaria informó que "si bien ya existen cajeros automáticos operados por bancos fuera de las sucursales, a través de esta medida el BCRA impulsa la instalación de cajeros en cadenas comerciales o en cualquier otro espacio público por parte de entidades no financieras".
La idea de ello, se indicó, es "facilitar el acceso del público a la extracción de efectivo y a la realización de transferencias, pagos y otras operaciones por vía electrónica, en cumplimiento de sus objetivos de inclusión financiera y desarrollo del sistema en un marco de competencia".
La medida apunta entre, otras cuestiones, a enfrentar el rechazo que muestran los bancos a instalar máquinas en espacios no convencionales debido a los altos costos de seguridad.
Se estima que las dos principales redes existentes actualmente operan unos 20.000 dispensadores de efectivo. Las empresas que operen estos aparatos podrán cobrar una comisión por las transacciones.
La normativa actual permitía la instalación, pero no contemplaba la interconexión de cuentas, con lo cual no hacía atractivo el negocio, y por lo tanto, la falta de interés de jugadores de aparecer en el mercado.
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